El Banco Sabadell ha iniciado una nueva etapa tras registrar un beneficio neto de 347 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone una caída del 29,1% interanual. La entidad atribuye este descenso a la reducción del margen de intereses, las comisiones y al impacto de los costes extraordinarios derivados de su plan de prejubilaciones.
El relevo en la cúpula directiva marca también un punto de inflexión. El hasta ahora consejero delegado, César González-Bueno, cede el testigo a Marc Armengol, quien asume el liderazgo con el objetivo de impulsar una nueva fase de crecimiento. Desde la entidad destacan que el banco ha culminado un proceso de transformación en los últimos años, con una estrategia sólida y una franquicia consolidada.
Entre los factores que han lastrado los resultados figuran 55 millones de euros en costes brutos asociados al ajuste de plantilla, así como otros 14 millones vinculados a la cobertura de divisa tras la venta de su filial británica TSB. Precisamente, la operación de desinversión —cerrada por unos 3.300 millones de euros con Banco Santander— no se reflejará plenamente en las cuentas hasta el segundo trimestre del año, cuando se contabilicen las plusvalías.
Remuneración al accionista
Pese al retroceso en beneficios, el banco mantiene su compromiso con la remuneración al accionista, incluyendo el pago de un dividendo extraordinario de 50 céntimos previsto para finales de mayo. La entidad subraya además la evolución positiva de los volúmenes de crédito, el crecimiento de los recursos de clientes y la mejora en la calidad de los activos, factores que han contribuido a amortiguar el impacto de los menores ingresos recurrentes.
En términos de rentabilidad, el indicador ROTE se situó en el 14,1%, mientras que la dirección financiera insiste en la solidez del balance y en unas perspectivas favorables a medio plazo. El banco mantiene su objetivo de alcanzar una rentabilidad del 16% en 2027, apoyado en un crecimiento que define como robusto y sostenible.

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