Bankinter pisa el acelerador en uno de los terrenos donde los bancos se juegan cada vez más la relación diaria con sus clientes: los pagos digitales. La entidad ya ha superado las 465.000 tarjetas virtuales generadas desde que lanzó esta solución hace dos años, acercándose así al medio millón y confirmando el creciente interés de los usuarios por contar con alternativas más seguras para comprar por Internet.
El funcionamiento es sencillo, pero añade una capa importante de seguridad. Las tarjetas virtuales están asociadas a la tarjeta principal del cliente, aunque utilizan una numeración diferente y permiten establecer límites de gasto específicos. De esta manera, el usuario puede realizar una compra online sin introducir los datos reales de su tarjeta habitual, reduciendo su exposición ante posibles fraudes o filtraciones de información.
Bankinter en 2024 con 200.000 tarjetas
La evolución desde su lanzamiento muestra hasta qué punto ha crecido su utilización. En abril de 2024, Bankinter comunicaba que había emitido cerca de 200.000 tarjetas virtuales y que alrededor de 50.000 clientes habían utilizado la herramienta. Dos años después, la cifra acumulada supera las 465.000 unidades. Solo durante el último año, más de 127.000 clientes han creado alguna de estas tarjetas, aunque un mismo usuario puede mantener varias activas simultáneamente.
¿Y para qué se utilizan? La compra tradicional por Internet continúa siendo la opción favorita. El 64% de las tarjetas virtuales se emplea directamente en comercios online, mientras que otro 18% está vinculado a Google Pay y un 16% a Apple Pay.
Bankinter ofrece dos modalidades diferentes. La primera está diseñada para una única compra: el cliente crea una tarjeta con un importe determinado y, una vez realizada la operación, esta deja de estar activa. Si finalmente no se utiliza, el dinero vuelve a quedar disponible. La segunda está pensada para gastos recurrentes y funciona de forma similar a una tarjeta prepago, permitiendo fijar un límite mensual que puede modificarse en cualquier momento. Es una alternativa especialmente útil para suscripciones de plataformas digitales o servicios que realizan cobros periódicos.
Crecimiento de Bankinter
El crecimiento de estas tarjetas encaja además dentro de una transformación más amplia del negocio de pagos de Bankinter. Este verano, la entidad ha comenzado a renovar su gama de tarjetas de crédito con una propuesta que incorpora cashback, ventajas para viajeros y beneficios ligados a la vinculación del cliente. El objetivo declarado del banco es pasar de una estrategia centrada únicamente en el producto a otra en la que los pagos sirvan para reforzar la relación cotidiana con sus usuarios.
La entidad también incorporó recientemente la posibilidad de fraccionar compras online realizadas mediante Apple Pay en plazos de entre tres y doce meses, ampliando las opciones disponibles para sus clientes dentro del ecosistema digital.
¿Un buen momento?
Todo ello llega, además, en un buen momento financiero para el banco dirigido por Gloria Ortiz. Bankinter obtuvo un beneficio de 605 millones de euros en el primer semestre de 2026, un 11,7% más, mientras que las comisiones crecieron con fuerza gracias a negocios como la gestión de activos, la intermediación bursátil y la actividad transaccional.
Con casi medio millón de tarjetas virtuales generadas, Bankinter convierte la seguridad en las compras online en otra pieza de su estrategia para ganar vinculación con el cliente. En una banca donde buena parte de la batalla ya se libra desde el móvil, conseguir que el usuario utilice la tarjeta todos los días puede ser tan importante como captar una nómina o conceder una hipoteca.
Bankinter refuerza su apuesta por una banca cada vez más digital, segura y adaptada a los nuevos hábitos de consumo. El avance de las tarjetas virtuales demuestra que los clientes buscan mayor control sobre sus compras online y soluciones sencillas que reduzcan los riesgos.

















