Bankinter ha convocado su junta general de accionistas para el 26 de marzo con un mensaje muy claro encima de la mesa: aprobar un “dividendo histórico” con cargo a 2025. La propuesta eleva la retribución total al accionista hasta 544,9 millones de euros, una cifra que sitúa el pay-out en el 50% del beneficio. En un momento en el que el mercado exige disciplina de capital, el banco opta por recompensar con fuerza a sus inversores sin renunciar a su hoja de ruta de crecimiento.
La pieza clave de este reparto es el dividendo complementario de 0,15 euros brutos por acción, que se someterá a votación y, si recibe luz verde, se abonará el 2 de abril. Este pago supondrá 139,2 millones de euros adicionales para los accionistas. Sumado a los dos dividendos ordinarios ya distribuidos en junio y diciembre del año pasado, la retribución total correspondiente al ejercicio 2025 asciende a 0,606 euros por acción. Traducido: una política de remuneración estable, previsible y, este año, especialmente generosa.
Cita con los accionistas
Más allá del dividendo, la cita con los accionistas también deja titulares en materia de gobierno corporativo. Se someterá a votación la reelección del consejero ejecutivo Alfonso Botín-Sanz de Sautuola y Naveda y de la consejera independiente Teresa Martín-Retortillo Rubio, dentro de un consejo que mantendrá 12 miembros, por debajo del máximo estatutario de 15. Un tamaño que busca equilibrar diversidad de perfiles con agilidad en la toma de decisiones.
La gran novedad está en el formato. Bankinter celebrará su junta exclusivamente de manera telemática, una decisión que conecta con su proceso de transformación digital y con criterios de eficiencia en el uso de recursos. El banco se alinea así con las prácticas más avanzadas de gobierno corporativo en Europa y Estados Unidos, donde cada vez más cotizadas optan por juntas virtuales como estándar. El objetivo es claro: facilitar la participación del accionista sin fricciones logísticas y garantizar un ejercicio de derechos más accesible.
En el capítulo de control y sostenibilidad, la entidad propone a PwC como verificador de la información sobre sostenibilidad para los ejercicios 2026, 2027 y 2028, además de su reelección como auditora de cuentas para el mismo periodo. Un movimiento que apunta a reforzar la credibilidad del reporting no financiero en un contexto de mayor exigencia regulatoria y escrutinio del mercado.
En conjunto, el mensaje que sale de la junta es coherente: retribución fuerte al accionista, gobernanza estable y apuesta decidida por la digitalización. Bankinter no solo paga más; está afinando cómo se relaciona con su base inversora y cómo se presenta ante el mercado. Y eso, en banca, también cuenta.

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