BBVA quiere convertirse en algo más que el banco que concede el préstamo para abrir una franquicia. La entidad cerró 2025 con un crecimiento del 32% en la nueva financiación destinada al conjunto del sector de las franquicias en España, mientras que el volumen concedido específicamente a pymes franquiciadas aumentó un 24%. El banco no ha detallado el importe total de estas operaciones, pero los porcentajes muestran el creciente peso que este modelo de negocio está adquiriendo dentro de su estrategia empresarial.
El ritmo tampoco se ha frenado por completo en 2026. Entre el cierre de diciembre y el final del primer semestre, el saldo de financiación vinculado al negocio de franquicias aumentó otro 4%, impulsado tanto por nuevas operaciones como por una mayor relación con los clientes que ya trabajan con la entidad.
De prestar dinero a acompañar todo el negocio
La apuesta de BBVA pasa por intentar entender la franquicia desde las dos partes: la marca que quiere expandirse y el emprendedor que necesita financiación para abrir un establecimiento.
Por eso, su propuesta no se limita al crédito inicial. El banco ofrece financiación para poner en marcha el negocio, soluciones para gestionar cobros y pagos, terminales de punto de venta (TPV) y herramientas destinadas a cubrir las necesidades de tesorería del día a día. La idea es que el franquiciado tenga un único interlocutor financiero durante las diferentes etapas del proyecto.
«Detrás de cada nueva franquicia hay un emprendedor que necesita conocer bien la inversión, los plazos y las herramientas que tendrá a su disposición», explica Lucía Frías, responsable de Negocios Especializados de BBVA en España. El objetivo, según la directiva, pasa por conocer el modelo de cada marca y adaptar la respuesta financiera a las características de cada apertura.
La estrategia encaja además dentro de una ofensiva mucho más amplia sobre el tejido empresarial español. BBVA concedió 97.442 millones de euros en nueva financiación a empresas en España durante 2025, un 12% más que el año anterior. La entidad asegura también que una de cada cuatro pymes españolas trabaja con BBVA.
Papa Johns quiere abrir 50 restaurantes
Uno de los ejemplos más recientes de esta estrategia es Papa Johns. BBVA alcanzó en julio un acuerdo con la cadena de pizzerías para apoyar su expansión mediante franquicias en España.
El plan de la compañía pasa por abrir 50 nuevos restaurantes durante los próximos cuatro años, con una inversión conjunta que podría alcanzar los 10 millones de euros. Los nuevos franquiciados podrán solicitar financiación a BBVA —sujeta a los criterios habituales de concesión del banco— y acceder también a soluciones de cobro mediante TPV y asesoramiento durante la apertura y posterior desarrollo del establecimiento.
Pero Papa Johns no es el único nombre conocido dentro de la cartera de acuerdos.
BBVA mantiene también alianzas relacionadas con franquicias y expansión empresarial con compañías como Meliá Hotels International, Aloha Poké y Eroski. Con Meliá, por ejemplo, mantiene desde 2021 un convenio para facilitar a determinados hoteles el acceso a líneas de financiación y productos financieros en condiciones específicas.
Las franquicias ganan peso entre los emprendedores
El crecimiento registrado en 2025 da continuidad a una tendencia que ya era visible durante la primera mitad de aquel ejercicio. Hasta junio, BBVA había incrementado un 33% la financiación destinada a franquicias respecto al mismo periodo de 2024, mientras que los saldos de inversión asociados a este modelo habían avanzado un 11%.
En aquel momento, el comportamiento de las pymes franquiciadas era incluso más intenso: la nueva financiación había aumentado un 48% interanual, acompañada de un crecimiento del 5,7% en los saldos de inversión.
El atractivo de la franquicia está precisamente en ofrecer al emprendedor un modelo que, sobre el papel, parte con parte del camino recorrido: una marca reconocible, procesos definidos, proveedores y una estrategia comercial previamente probada. Eso no elimina el riesgo empresarial, pero sí cambia las necesidades financieras frente a las de un negocio que empieza completamente desde cero.
Para los bancos, además, supone un segmento interesante porque una misma relación con una marca puede traducirse posteriormente en decenas de nuevos clientes franquiciados, cada uno con necesidades de financiación, cobros, seguros o tesorería.