BBVA vuelve a poner el foco en su negocio en Europa del Este. La entidad ha despertado un fuerte interés por su filial Garanti Bank Rumanía, en un proceso competitivo en el que ya han presentado ofertas ING, Intesa Sanpaolo y Raiffeisen, según informa la prensa local. El plazo para recibir nuevas propuestas permanece abierto hasta el 13 de febrero, lo que podría atraer a más actores al proceso.
La operación se produce en un momento de consolidación acelerada del mercado bancario rumano, donde entidades como Banca Transilvania y UniCredit han reforzado su posición mediante adquisiciones recientes. En este contexto, el principal favorito parece ser ING, que elevaría su cuota de mercado del 8,85% al entorno del 11%, lo que le permitiría escalar posiciones en el ranking bancario local y situarse por delante de competidores como Société Générale y Raiffeisen.
Valoración de 400 millones
Según fuentes del mercado citadas por medios económicos rumanos, las negociaciones se estarían llevando a cabo con un múltiplo superior a uno, lo que implicaría una valoración por encima de los 400 millones de euros, cifra cercana al valor contable de la filial en los libros de BBVA en 2024. La entidad, por su parte, ha evitado realizar comentarios oficiales sobre “rumores de mercado”.
No es la primera vez que BBVA intenta desprenderse de este activo. En 2020, Intesa Sanpaolo y Raiffeisen ya compitieron por su adquisición, en un proceso que finalmente se paralizó por el impacto de la pandemia. Entonces, la operación también se movía en el entorno de los 400 millones de euros, aunque se decidió frenar la venta para evitar aplicar descuentos sobre una filial rentable y saneada.
La posible desinversión encaja con la estrategia del grupo vasco de optimizar su perímetro internacional, priorizando mercados core y reduciendo exposición en geografías con menor escala. BBVA ya ha seguido este camino en países como Chile, Estados Unidos o Rusia, reforzando su foco en regiones estratégicas con mayor potencial de crecimiento.
Para los compradores, la operación también presenta retos regulatorios. ING podría alcanzar un tamaño que obligaría a revisar su estructura operativa en el país, mientras que Raiffeisen se enfrentaría a limitaciones por la elevada presencia de capital austriaco en el sistema financiero rumano. Intesa, por su parte, debería abordar un proceso de integración adicional tras su reciente expansión local.
En conjunto, la venta de Garanti Bank Rumanía se perfila como una de las operaciones financieras más relevantes en Europa del Este en 2026, con impacto directo en el mapa bancario regional y en la estrategia internacional de BBVA.















