BBVA Asset Management sigue avanzando en el cruce entre finanzas tradicionales y tecnología blockchain. La gestora del banco ha anunciado un acuerdo con Hamilton Lane para convertirse en el primer inversor y distribuidor exclusivo inicial de una nueva clase de participaciones tokenizadas del fondo Hamilton Lane Global Private Assets.
Aunque el concepto pueda sonar bastante técnico, el movimiento tiene bastante relevancia dentro del mundo financiero. Básicamente, lo que busca esta iniciativa es utilizar tecnología blockchain para facilitar el acceso y la gestión de inversiones en mercados privados, un segmento históricamente reservado a grandes patrimonios e inversores institucionales.
No hay fecha cerrada de vencimiento
El fondo tiene formato evergreen, es decir, no cuenta con una fecha cerrada de vencimiento, y ofrece exposición diversificada a activos privados mediante una única inversión. Además, BBVA AM contará con un periodo de distribución exclusiva de tres meses para carteras institucionales.
La parte más innovadora está precisamente en la tokenización. Las participaciones del fondo estarán digitalizadas sobre blockchain gracias a una colaboración con Allfunds Blockchain y Apex Group, permitiendo automatizar procesos de suscripción, administración y gestión de manera mucho más eficiente.
Detrás de este movimiento hay una tendencia cada vez más fuerte dentro de la industria financiera: la tokenización de activos reales y productos de inversión. Grandes bancos, gestoras y fondos llevan tiempo explorando cómo blockchain puede reducir costes, aumentar transparencia y agilizar operaciones dentro de mercados tradicionalmente muy complejos.
Además, los mercados privados —private equity, deuda privada o infraestructuras— se han convertido en uno de los activos más demandados por grandes inversores en los últimos años, buscando rentabilidad fuera de la bolsa tradicional.
Con este acuerdo, BBVA refuerza también su posicionamiento como una de las entidades españolas más activas en innovación financiera y activos digitales, en un momento donde la frontera entre banca tradicional y tecnología financiera es cada vez más pequeña.