CaixaBank ha vuelto a marcar un nuevo hito en su cuenta de resultados. La entidad, considerada el mayor banco del mercado español, cerró 2025 con un beneficio neto récord de 5.891 millones de euros, lo que supone un incremento del 1,8% respecto al ejercicio anterior. Aunque el avance es más moderado que el de 2024 —cuando el beneficio se disparó un 20%—, el banco atribuye su solidez a la buena evolución de la economía española y a unas expectativas más favorables sobre los tipos de interés.
El resultado llega en un contexto condicionado por la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). En concreto, el banco registró un margen de intereses de 10.671 millones, un 3,9% menos que en 2024, impactado por los recortes de tipos. Sin embargo, CaixaBank destaca señales de estabilización: en el cuarto trimestre, este indicador creció un 1,5%, rompiendo la tendencia de caídas tras varios trimestres, impulsado por el anuncio del BCE de un parón en la reducción del precio del dinero.
Para compensar la bajada del margen de intereses, la entidad logró mejorar los ingresos por otras vías. Las comisiones aumentaron un 5,4%, hasta los 5.266 millones, lo que permitió que el margen bruto avanzara un 2,5%, situándose en 16.270 millones. Por su parte, los gastos también crecieron, un 5%, en línea con lo previsto, hasta alcanzar los 6.415 millones.
Mejores previsiones para 2026 y 2027
Aprovechando la presentación de resultados, el banco también revisó al alza sus previsiones del mercado para 2026 y 2027, que había fijado hace poco más de un año en su plan estratégico.
Entre los principales objetivos actualizados, CaixaBank espera que la rentabilidad se sitúe en torno al 20% en 2027 y que la media del periodo 2025-2027 alcance el 18%, mejorando las estimaciones anteriores (16% y 15%). Además, prevé que el margen de intereses crezca un 4% hasta los 12.500 millones en 2027, frente al escenario previo que apuntaba a un crecimiento nulo.
La entidad también eleva su proyección sobre el volumen de negocio, que ahora espera que avance un 6% (antes un 4%), tanto en crédito como en recursos de clientes. En paralelo, anticipa una mejora en la morosidad, que bajaría al 1,75% (frente al 2% estimado anteriormente), y un coste de riesgo del 0,25%, por debajo del 0,3% previsto.
En cuanto a la gestión interna, CaixaBank espera reforzar su eficiencia, con una ratio situada entre el 37% y el 40%, mejorando la horquilla anterior, que superaba el 40%.
Dividendo complementario para los accionistas
Junto a estas cifras, el consejo de administración acordó proponer a la junta de accionistas el pago de un dividendo complementario de 0,33 euros por acción. Con ello, el dividendo total ascendería a 0,5 euros por acción, lo que representa un pay-out del 59%, es decir, el porcentaje del beneficio destinado a remunerar a los accionistas.
Con estos resultados, CaixaBank no solo consolida su posición en el sistema financiero español, sino que refuerza su mensaje al mercado: estabilidad en ingresos, previsiones al alza y una política clara de retribución al accionista.
















