La inteligencia artificial empieza a tener un impacto medible en los hábitos financieros de los clientes de BBVA. Casi la mitad de los usuarios que acceden al coach financiero integrado en la aplicación del banco termina utilizándolo y, entre quienes interactúan con esta herramienta, el ahorro mediano es un 14% superior al registrado entre clientes con características similares que no la utilizan.
El dato refuerza la apuesta de BBVA por convertir su aplicación móvil en algo más que un canal desde el que consultar el saldo o realizar transferencias. La entidad quiere utilizar datos e inteligencia artificial para analizar la situación financiera de cada usuario, proponer objetivos personalizados y recomendar pequeñas acciones para mejorar su capacidad de ahorro.
Casi la mitad termina utilizando el ‘coach’
El funcionamiento comienza con un diagnóstico individual. Cuando un cliente entra por primera vez en el coach, la herramienta analiza su capacidad de ahorro mensual, el colchón financiero acumulado y si su nivel de endeudamiento se encuentra dentro de unos parámetros considerados saludables.
A partir de ahí, el usuario puede establecer diferentes objetivos: reducir gastos para llegar con mayor tranquilidad a final de mes, construir un fondo para imprevistos o ahorrar para una compra concreta. El sistema utiliza después los datos financieros disponibles para proponer acciones adaptadas a cada perfil.
Entre ellas aparecen recomendaciones para reducir determinados “gastos hormiga”, automatizar transferencias periódicas o crear espacios específicos dentro de la cuenta para separar el dinero destinado al ahorro. La experiencia está además gamificada mediante recordatorios e insignias que reconocen el progreso conseguido.
Un 14% más de ahorro mediano
El dato que más interesa al banco es comprobar si todas esas recomendaciones terminan modificando realmente el comportamiento financiero.
Según los resultados difundidos por BBVA, los clientes que utilizan el coach presentan un ahorro mediano un 14% superior al de usuarios comparables que no interactúan con la herramienta.
La diferencia sugiere que la tecnología puede tener un efecto más allá de la simple consulta de información. El banco busca precisamente que el cliente pase de observar sus finanzas a tomar decisiones concretas sobre ellas, estableciendo metas y automatizando determinados comportamientos.
BBVA ya explicaba en su Informe Anual de 2025 que el Coach Digital constituía una de sus grandes iniciativas de salud financiera y que su despliegue continuaría durante 2026 con diagnósticos, objetivos personalizados, propuestas, seguimiento e incentivos dentro de la aplicación.
BBVA quiere una aplicación diferente para cada cliente
La estrategia forma parte de una transformación más amplia de su banca digital.
En mayo, BBVA presentó nuevas capacidades para que su aplicación sea cada vez más personalizada según el comportamiento y las necesidades financieras de cada usuario. Algunos clientes pueden encontrar accesos directos para consultar patrimonio, ingresos y gastos, inversiones, objetivos de ahorro o recomendaciones del coach.
Detrás de esta estrategia está el creciente peso de los canales digitales en el negocio. BBVA cerró 2025 con 81,2 millones de clientes activos, después de captar 11,5 millones durante el ejercicio. El 66% de las nuevas altas llegó mediante canales digitales y el 78,8% de las ventas ya se realizaba digitalmente.
De vender productos a entrenar hábitos financieros
La evolución de Coach refleja también un cambio en la forma en la que los bancos utilizan la inteligencia artificial.
El objetivo ya no consiste únicamente en automatizar atención al cliente o recomendar productos financieros. BBVA intenta utilizar los datos para intervenir en hábitos cotidianos como cuánto se gasta, cuánto se reserva y con qué regularidad se ahorra.
El primer resultado cuantificable es ese 14% adicional de ahorro mediano entre quienes utilizan la herramienta. La cifra no significa que la IA pueda solucionar por sí sola la situación financiera de un cliente, pero sí apunta a que pequeñas recomendaciones y automatizaciones pueden modificar comportamientos.
BBVA quiere que su aplicación deje de limitarse a enseñar cuánto dinero tiene el cliente y empiece a ayudarle a decidir qué hacer con él. Y si quienes utilizan su entrenador financiero terminan ahorrando un 14% más, el banco ya tiene un argumento para convertir al coach en una pieza cada vez más importante de su relación digital con millones de usuarios.
















