El consumo financiado sigue creciendo en España. Según un estudio elaborado por Aplazame (WiZink), el importe medio financiado por compra se situó en 565 euros en 2025, lo que representa un incremento del 23,9% respecto a los 456 euros registrados en 2021. La cifra refleja una tendencia clara hacia el uso de financiación como herramienta de compra, especialmente en un contexto de creciente digitalización del comercio y de diversificación de métodos de pago.
El análisis de Aplazame destaca que este aumento no se limita a la inflación o a la subida de precios, sino que está vinculado a un cambio en los hábitos de consumo, donde los clientes recurren cada vez más a soluciones de pago flexibles que les permiten distribuir el coste de sus compras a lo largo del tiempo. El crédito al consumo y los pagos a plazos se consolidan como una alternativa cada vez más habitual frente al pago inmediato, particularmente entre los consumidores jóvenes y los segmentos digitales.
Un crecimiento que está impulsado
El informe señala que este crecimiento también está impulsado por la expansión de plataformas tecnológicas que facilitan la financiación instantánea al momento de la compra, lo que aumenta la accesibilidad de productos y servicios de mayor valor. Las empresas que ofrecen opciones de pago aplazado logran, además, mejorar la conversión de ventas y la fidelización de clientes, un factor clave en un mercado cada vez más competitivo.
Aplazame subraya que, aunque la cifra media ha crecido notablemente, existen diferencias según tipo de producto, sector y perfil de consumidor, siendo más elevados los importes en electrónica, tecnología y artículos de hogar, mientras que segmentos de menor coste presentan importes más moderados.
En términos generales, el alza del 24% en cuatro años pone de relieve cómo la financiación de compras se ha convertido en una parte estructural del consumo moderno, combinando conveniencia, flexibilidad y gestión eficiente del gasto personal. La tendencia sugiere que el pago a plazos seguirá ganando peso, especialmente si continúa la digitalización de los procesos y la innovación en métodos de financiación orientados al consumidor.
En definitiva, el consumidor español de 2025 compra más a crédito y lo hace de manera más estratégica, integrando la financiación en su planificación de gastos y en su experiencia de compra.

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