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Gold Avenue llega a España: el refugio clásico se reinventa

Nicolas Cracco CEO de GOLD AVENUE

En un entorno marcado por la inflación y la volatilidad, el inversor ha vuelto a mirar hacia los activos de siempre. Pero esta vez con una diferencia clave: la tecnología ha cambiado la forma de acceder a ellos. El oro, históricamente considerado el refugio por excelencia, ya no es un activo reservado a grandes patrimonios o procesos complejos. Hoy, plataformas como GOLD AVENUE están redefiniendo las reglas del juego.

Respaldada por el grupo suizo MKS PAMP GROUP, la plataforma aterrizó en España con un objetivo claro: democratizar la inversión en metales preciosos físicos. Y lo hace combinando dos mundos que hasta hace poco parecían incompatibles: la seguridad del activo tangible y la facilidad de uso del entorno digital.

Interés por el oro

El cambio no es menor. Según explica Nicolás Cracco, director general de la compañía, el inversor español muestra un creciente interés por activos como el oro, pero exige que la experiencia sea “sencilla, transparente y comparable a cualquier plataforma financiera digital”. En ese punto es donde entra en juego la propuesta de valor: eliminar fricciones.

La plataforma permite comprar oro, plata, platino y paladio físicos desde una aplicación móvil, gestionando todo el proceso de extremo a extremo: desde el abastecimiento directo a refinerías hasta el almacenamiento en cámaras acorazadas en Suiza. Además, introduce un elemento diferencial en costes: almacenamiento gratuito hasta 10.000 euros y una tarifa fija a partir de ese umbral.

Pero más allá del producto, lo relevante es el enfoque. La inversión en metales preciosos se estructura ahora como una experiencia guiada y accesible:

  • Primero, definir un objetivo claro —diversificación, largo plazo o liquidez—.
    Segundo, elegir una plataforma con garantías de seguridad, titularidad y transparencia.
    Tercero, realizar una primera compra flexible, desde pequeñas cantidades.
    Cuarto, decidir entre custodia o entrega física del activo.
    Y quinto, gestionar la inversión en tiempo real desde el móvil.

Este modelo responde a una transformación más amplia del sector financiero: la digitalización de activos tradicionales. El oro no ha cambiado, pero sí la forma en la que se compra, se almacena y se gestiona.

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