ING Group cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto atribuido de 6.327 millones de euros, lo que supone un descenso del 1% respecto al resultado del año anterior, según informó este jueves la entidad. Este leve retroceso refleja la combinación de factores macroeconómicos adversos, incluyendo la volatilidad de los mercados financieros y los cambios en los tipos de interés, así como el impacto de ciertas operaciones extraordinarias durante el ejercicio.
A pesar de la ligera caída, el banco mantiene una sólida posición financiera y destaca la resiliencia de sus ingresos recurrentes, gracias a su modelo de negocio diversificado que combina banca minorista, corporativa y de inversión en múltiples mercados internacionales. ING ha puesto especial énfasis en la gestión eficiente de riesgos y la optimización de costes, manteniendo ratios de capital y liquidez robustos que le permiten afrontar escenarios económicos inciertos.
ING continuó con su estrategia
Durante 2025, la entidad continuó con su estrategia de transformación digital, ampliando los servicios online y mejorando la experiencia de cliente, así como invirtiendo en soluciones de banca sostenible, con productos financieros enfocados en la transición ecológica y la financiación responsable. Además, ING ha reforzado su presencia en mercados clave de Europa, asegurando la expansión controlada de sus operaciones y la diversificación geográfica de su cartera.
El banco subraya que, pese al descenso del beneficio neto, el crecimiento sostenible y la eficiencia operativa seguirán siendo las prioridades estratégicas en 2026, junto con la innovación tecnológica y la expansión de servicios financieros personalizados para empresas y particulares. Según la entidad, estas iniciativas buscan consolidar a ING como referente europeo en banca digital y responsable, capaz de ofrecer soluciones adaptadas a un entorno económico cambiante y de generar valor a largo plazo para accionistas y clientes.

















