En un contexto donde la inflación sigue dando guerra (y con el conflicto en Irán metiendo más presión), JP Morgan Banca Privada ha lanzado un mensaje bastante directo: hay sectores mejor preparados que otros para aguantar el golpe.
La entidad señala especialmente tres áreas clave: materias primas, infraestructuras globales y sector inmobiliario. ¿El motivo? Todos ellos comparten algo que ahora mismo vale oro: flujos de caja sólidos y relativamente protegidos frente a la inflación.
Las materias primas
En el caso de las materias primas, la lógica es bastante sencilla. Cuando suben los precios, estos activos suelen acompañar esa tendencia, actuando casi como una cobertura natural. Energía, metales o recursos básicos vuelven a posicionarse como piezas clave en carteras que buscan estabilidad en entornos inciertos.
Por otro lado, las infraestructuras (piensa en autopistas, redes energéticas o transporte) destacan por su capacidad de generar ingresos estables a largo plazo. Muchos de estos activos están vinculados a contratos o tarifas que se ajustan con la inflación, lo que les da un plus defensivo bastante interesante.
Y luego está el inmobiliario, un clásico en este tipo de escenarios. Los activos reales tienden a mantener valor, y en muchos casos permiten trasladar el aumento de precios a los alquileres, protegiendo así la rentabilidad.
Todo esto cobra aún más sentido en el contexto actual, donde factores geopolíticos como la tensión en Oriente Medio pueden reactivar presiones inflacionistas y añadir volatilidad a los mercados.
JP Morgan no se anda con rodeos: si la inflación sigue siendo protagonista, apostar por activos reales y sectores con ingresos ligados a precios puede marcar la diferencia en una cartera bien posicionada.