La adquisición de Webster Financial por parte de Banco Santander da un paso decisivo. Los accionistas de la entidad estadounidense aprobaron este martes, durante una junta extraordinaria, la operación de fusión valorada en 12.200 millones de dólares, equivalentes a unos 10.500 millones de euros.
Entre los principales inversores que respaldaron la transacción figuran gigantes financieros como Vanguard Group, con un 10,55% del capital; BlackRock, con un 8,4%; y Fidelity Investments, con un 5,8%.
Fuentes del banco presidido por Ana Botín calificaron la aprobación como “un avance importante” para completar una de las mayores operaciones internacionales protagonizadas recientemente por una entidad española.
Santander prevé cerrar la compra este mismo año
La entidad cántabra mantiene el objetivo de culminar la adquisición durante el segundo semestre de 2026, apoyándose en el “buen ritmo” de las autorizaciones regulatorias en Estados Unidos.
De hecho, ambas entidades confirmaron recientemente que sus equipos ya trabajan de forma conjunta para preparar la integración operativa y tecnológica una vez se produzca el cierre legal de la operación.
Según los términos acordados, Santander pagará alrededor de 75 dólares por acción de Webster, mediante una combinación de efectivo y títulos representados a través de American Depositary Shares (ADS).
Para financiar parte de la compra, el banco español aprobó el pasado marzo una ampliación de capital de 334,8 millones de acciones, destinadas a retribuir a los accionistas de Webster.
Los accionistas de Webster tendrán el 2,2% de Santander
Tras completarse la integración, los actuales accionistas del banco estadounidense pasarán a controlar aproximadamente el 2,2% del capital de Santander, mientras que los accionistas actuales de la entidad española conservarán el 97,8% restante.
La operación permitirá a Santander reforzar de manera significativa su presencia en Estados Unidos, mercado donde ya opera desde hace más de dos décadas y donde presta servicio a más de cuatro millones de clientes.
La entidad estima además que la integración situará su ratio de eficiencia por debajo del 40%, lo que le permitiría posicionarse entre las diez mayores entidades de banca minorista y comercial del país por volumen de activos.
Obstáculos regulatorios y presión política
Pese al respaldo accionarial, la operación todavía afronta algunos riesgos regulatorios y legales. Webster ha recibido diversas reclamaciones judiciales relacionadas con la fusión, incluyendo varias demandas presentadas por accionistas.
Además, la semana pasada trascendió que dos senadores republicanos estadounidenses solicitaron formalmente a las autoridades supervisoras que revisaran con mayor dureza la operación e incluso frenaran su aprobación.
No obstante, desde Santander insisten en que la compra generará “valor sostenible para los accionistas” y consolidará la posición del grupo en uno de los mercados financieros más competitivos del mundo.
La entidad prevé que, tras la integración, su ratio de capital CET1 se sitúe entre el 12,8% y el 13% al cierre de 2026 y supere el 13% en 2027, manteniéndose dentro de los objetivos estratégicos fijados por el grupo.

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