Oro y plata pierden brillo y se dejan todo lo ganado en 2026

OroGettyImagen

El arranque de 2026 se complica para los metales preciosos. El oro y la plata amplían sus caídas, extendiendo la corrección que comenzó el pasado viernes y borrando prácticamente todas las ganancias acumuladas en lo que va de año. Este lunes, antes de la apertura de las bolsas europeas, el oro cae un 7% mientras que la plata se desploma un 12%, marcando un inicio de año volátil para los inversores en commodities.

El retroceso de ambos metales refleja la sensibilidad de los mercados a factores macroeconómicos globales, desde la evolución de los tipos de interés hasta las expectativas de inflación y la fortaleza del dólar. Los analistas recuerdan que, aunque históricamente el oro y la plata han servido como refugio en periodos de incertidumbre, sus precios pueden experimentar movimientos bruscos en fases de ajuste financiero y reequilibrio de carteras.

El oro pierde terreno

El oro, considerado tradicionalmente un activo defensivo, pierde terreno después de haber acumulado ganancias en las primeras semanas del año, mientras que la plata, más volátil por su doble rol como metal industrial y refugio, acusa aún más la presión bajista. Según los expertos, este comportamiento evidencia la interconexión entre mercados de materias primas, movimientos de tipos de interés y expectativas de crecimiento global.

Para los inversores, la recomendación es mantener prudencia y diversificación, evitando decisiones precipitadas ante correcciones de corto plazo que pueden revertirse con la evolución de los datos económicos y la política monetaria. Asimismo, la volatilidad actual ofrece oportunidades estratégicas para posicionamientos tácticos, especialmente en metales con fuerte componente industrial como la plata.

En definitiva, el arranque del año para oro y plata sirve como recordatorio de la volatilidad inherente a los metales preciosos y de la necesidad de evaluar cuidadosamente riesgos y oportunidades. Los movimientos de estas jornadas reflejan la tensión entre la demanda de refugio y la presión de factores macroeconómicos, dejando a los inversores atentos a la próxima señal de estabilización en los mercados de commodities.

© Reproducción reservada