Repsol ha firmado un primer semestre de récord. La energética obtuvo un beneficio neto de 2.201 millones de euros, un 265% más que en el mismo periodo de 2025, impulsada por la escalada del precio del petróleo y por la revalorización de sus inventarios en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo.
Más allá del resultado contable, la compañía también mejoró de forma significativa el comportamiento de su negocio. El beneficio neto ajustado, el indicador que mide la evolución de la actividad ordinaria, alcanzó los 2.711 millones de euros, más del doble que un año antes.
La ayuda del crudo
El repunte del precio del crudo ha sido uno de los principales motores de estos resultados. Durante el semestre, el barril de Brent cotizó de media a 92,3 dólares, frente a los 71,9 dólares registrados en el mismo periodo de 2025. A ello se sumó una mejora de los márgenes de refino, que pasaron de 5,6 a 12,4 dólares por barril.
Ante la incertidumbre generada por el conflicto en la región, Repsol reforzó además su estrategia de abastecimiento. La compañía, que no cuenta con activos en Oriente Próximo, destinó 2.400 millones de euros a incrementar sus reservas de crudo y productos refinados para garantizar el suministro.
La sólida generación de caja también permitió a la energética seguir reduciendo deuda. Al cierre de junio, la deuda neta se situó en 3.667 millones de euros, más de 1.100 millones menos que al finalizar el primer trimestre, gracias al buen comportamiento del negocio y a la rotación de activos renovables.
Remuneración al accionista
Con este escenario, Repsol ha decidido reforzar su política de remuneración al accionista. Tras completar un programa de recompra de acciones por 350 millones de euros, el consejo ha aprobado un nuevo plan de hasta 500 millones y prevé anunciar una tercera recompra en octubre. Si se cumplen los planes, la compañía destinará al menos 850 millones de euros a este tipo de operaciones durante 2026.
Para el consejero delegado, Josu Jon Imaz, los resultados reflejan la fortaleza del grupo en un contexto de elevada volatilidad. Además del buen desempeño financiero, destacó hitos como el inicio de la producción de crudo en Pikka, la puesta en marcha de la planta de combustibles renovables de Puertollano y los avances en la estrategia de rotación de activos, una hoja de ruta con la que Repsol busca mantener el equilibrio entre crecimiento, inversión y creación de valor para sus accionistas.