Revolut quiere que la inteligencia artificial deje de ser una herramienta añadida al banco para convertirse directamente en el cerebro de su plataforma. El neobanco ha lanzado Revolut Research, una nueva división dedicada exclusivamente a investigar y desarrollar modelos propios de IA y machine learning para servicios financieros. Y su primer gran proyecto ya deja cifras importantes: su tecnología consigue detectar un 65% más de casos de fraude y multiplicar por 2,3 la precisión a la hora de identificar el riesgo de impago.
La filosofía detrás del movimiento es bastante clara. Revolut no quiere construir su estrategia tecnológica utilizando únicamente modelos desarrollados por terceros. La compañía quiere tener una IA propia, entrenada sobre comportamientos financieros y diseñada específicamente para entender cómo utilizan el dinero sus clientes.
«Si queremos liderar el futuro de la banca inteligente, no podemos depender de soluciones de terceros», ha defendido Pavel Nesterov, responsable de Inteligencia Artificial de Revolut.
Pragma, el cerebro financiero desarrollado con Nvidia
A diferencia de un modelo generalista pensado para responder preguntas sobre cualquier tema, Pragma ha sido diseñado específicamente para interpretar comportamientos financieros complejos en tiempo real. Su objetivo es crear una única capa de inteligencia capaz de utilizarse en diferentes partes del negocio: desde la concesión de crédito hasta la prevención del fraude, pasando por la atención al cliente o las recomendaciones de productos.
La idea supone un cambio respecto al enfoque habitual de muchas entidades, donde diferentes áreas pueden trabajar con modelos independientes.
Revolut quiere que un mismo sistema aprenda de todo el recorrido financiero del usuario y utilice ese conocimiento para tomar mejores decisiones en diferentes productos.
En otras palabras, si el modelo entiende cómo cobra, gasta, ahorra, transfiere o utiliza determinados servicios un cliente, esa información puede servir simultáneamente para evaluar riesgos, detectar movimientos anómalos o determinar qué producto podría resultarle relevante.
2,3 veces más precisión para detectar impagos
El crédito es otro de los terrenos donde Pragma está mostrando resultados. Según las pruebas realizadas por Revolut, el modelo multiplica por 2,3 la precisión en la identificación del riesgo de impago, permitiendo evaluar de forma más precisa la solvencia de los clientes.
Una evaluación del riesgo demasiado conservadora puede llevar a rechazar clientes que realmente podrían devolver el préstamo. Una demasiado flexible puede terminar aumentando la morosidad. Cuanto mejor consiga la IA diferenciar ambos perfiles, mayor margen tendrá Revolut para crecer en crédito sin asumir riesgos innecesarios.
Y ese punto gana importancia a medida que la compañía deja atrás su imagen inicial de aplicación para viajar o realizar pagos internacionales y amplía su catálogo hacia productos bancarios tradicionales.
Un 41% más de recomendaciones de productos
Las primeras pruebas de Pragma muestran un incremento del 41% en las recomendaciones de productos, según los datos difundidos por la compañía. Aquí aparece una de las oportunidades comerciales más evidentes de la IA bancaria.
Si Revolut consigue comprender con mayor precisión las necesidades financieras de cada usuario, puede decidir mejor cuándo ofrecer una cuenta de ahorro, un producto de inversión, una tarjeta premium o una solución de crédito.
El objetivo es alejarse de las campañas masivas y avanzar hacia una aplicación que adapte cada vez más su funcionamiento a la situación concreta de cada cliente.
Revolut quiere construir su propio cerebro bancario
El lanzamiento llega además en plena expansión del neobanco. Revolut obtuvo recientemente una licencia bancaria completa en Francia para reforzar su crecimiento en Europa Occidental y continúa ampliando tanto su presencia geográfica como su catálogo de productos. La inteligencia artificial aparece ahora como una pieza fundamental de esa escala.
Un 65% más de fraude detectado, 2,3 veces más precisión en el riesgo de impago y un 41% más de recomendaciones de productos son las primeras cifras con las que Revolut quiere demostrar que desarrollar tecnología propia puede marcar una diferencia real frente a la banca tradicional.
El objetivo final va bastante más allá de tener un chatbot dentro de la aplicación. Revolut quiere construir una especie de cerebro financiero propio que aprenda del comportamiento de más de 80 millones de clientes y termine interviniendo en prácticamente todas las decisiones que toma su plataforma.
Si Pragma cumple lo que prometen sus primeras pruebas, la próxima batalla entre bancos tradicionales y neobancos podría no decidirse únicamente por quién tiene la mejor aplicación o las menores comisiones. También por quién consigue tener la inteligencia artificial que mejor entiende cómo mueve su dinero cada cliente.















