Banco Santander pone punto final a una de las mayores operaciones de remuneración al accionista de su historia. La entidad presidida por Ana Botín ha completado su programa de recompra de acciones por 5.030 millones de euros, con el que ha adquirido más de 462,68 millones de títulos propios que ahora serán amortizados. El movimiento permitirá al banco reducir aproximadamente un 3,08% de su capital social.
La operación comenzó el pasado 4 de febrero y tenía un objetivo bastante claro desde el principio: utilizar parte del capital generado por el negocio y por la venta de Santander Polonia para comprar acciones propias y eliminarlas posteriormente.
El resultado son 462,68 millones de acciones compradas a un precio medio de 10,93 euros, prácticamente agotando los 5.030 millones disponibles.
462 millones de acciones desaparecen del mercado
El banco procederá ahora a amortizar todas las acciones adquiridas, después de haber recibido la autorización del Banco Central Europeo el pasado 2 de febrero y de que la reducción de capital fuese aprobada por la junta general ordinaria de accionistas celebrada el 27 de marzo.
La operación supondrá reducir el capital social de Santander en 231,34 millones de euros, teniendo en cuenta que cada una de las acciones tiene un valor nominal de 0,50 euros. Una vez ejecutada la amortización, el capital social quedará situado en cerca de 7.278 millones de euros, representado por aproximadamente 14.556,48 millones de acciones.
De ahí que Santander defienda que la recompra contribuye a incrementar el beneficio por acción, siempre que el resto de variables permanezcan constantes. No supone un pago directo como un dividendo, pero sí aumenta el peso relativo de cada acción que continúa en circulación.
Santander ha retirado el equivalente al 18% de sus acciones desde 2021
Desde que Santander comenzó a ejecutar recompras en 2021, la entidad ha adquirido más de 3.114 millones de acciones propias. Esa cantidad representa aproximadamente el 18% de todos los títulos que estaban en circulación al inicio de ese periodo.
Las sucesivas amortizaciones han provocado una reducción acumulada del capital social superior a 1.557 millones de euros. Es decir, la recompra actual del 3,08% no es una operación aislada, sino otra pieza dentro de una estrategia que lleva cinco años reduciendo progresivamente el número de acciones de Santander.
La lógica es especialmente relevante para un banco con miles de millones de títulos en circulación: menos acciones significa que cada una representa una porción mayor de los beneficios y del capital de la compañía.
Dividendos y recompras, la fórmula de Santander
La entidad mantiene actualmente una política de remuneración que busca distribuir aproximadamente el 50% del beneficio ordinario del grupo, repartido de forma equilibrada entre dividendos en efectivo y recompras de acciones.
Con cargo a los resultados de 2025, Santander abonó 24 céntimos de euro por acción en efectivo, un 14% más que en el ejercicio anterior. Sumando dividendos y la parte ordinaria de esta recompra, la remuneración vinculada a los resultados de 2025 se sitúa en torno a 7.030 millones de euros.
Ana Botín ya ha señalado que Santander pretende destinar al menos 10.000 millones de euros a recompras de acciones vinculadas a los resultados de 2025 y 2026 y al exceso de capital previsto, adicionales a los dividendos en efectivo.
5.030 millones para reducir todavía más el banco
La operación que ahora termina deja tres cifras especialmente claras: 5.030 millones de euros desembolsados, 462,68 millones de acciones compradas y un 3,08% del capital que desaparecerá una vez ejecutada la amortización.
Y el impacto acumulado es todavía mayor. En apenas cinco años, Santander ha recomprado títulos equivalentes aproximadamente al 18% de las acciones que tenía en circulación en 2021.
La estrategia refleja hasta qué punto las recompras se han convertido en una pieza central de la nueva banca europea. Los elevados beneficios y la generación de capital permiten a las entidades combinar crecimiento, adquisiciones y una remuneración cada vez mayor.
Santander acaba de gastar más de 5.000 millones para hacerse, literalmente, un poco más pequeño. Pero para quienes siguen dentro del capital, esa es precisamente la idea: menos acciones en circulación para que cada una tenga más peso en los resultados futuros del banco.















