Banco Santander obtuvo un beneficio atribuido de 8.973 millones de euros durante el primer semestre de 2026, un 31% más que en el mismo periodo del año anterior, impulsado por las plusvalías derivadas de la venta de su negocio en Polonia y pese a los costes asociados a la integración de nuevas adquisiciones.
Las cuentas incluyen un impacto positivo de 1.895 millones de euros por la desinversión de su filial polaca, así como 250 millones de euros en costes de reestructuración relacionados con la compra de TSB, la entidad británica adquirida a Banco Sabadell. Excluyendo ambos efectos extraordinarios, el beneficio recurrente ascendió a 7.328 millones de euros, lo que representa un incremento del 14% respecto al primer semestre de 2025.
Con estos resultados, la entidad vuelve a marcar un máximo histórico de beneficios, apoyada en el crecimiento de la actividad comercial, el aumento de los ingresos y una política de control de costes que le permite avanzar en los objetivos fijados para el conjunto del ejercicio.
Sus previsiones financieras
El grupo mantiene sus previsiones financieras para 2026, que contemplan un crecimiento de los ingresos de un dígito medio, una mejora del beneficio respecto al año anterior y una ratio de capital CET1 —el principal indicador de solvencia bancaria— situada entre el 12,8% y el 13%.
Los resultados reflejan también el impacto de la estrategia de transformación del banco, que combina el crecimiento orgánico con operaciones corporativas destinadas a reforzar su presencia en mercados estratégicos. La integración de TSB forma parte de este proceso, mientras que la venta del negocio en Polonia permitirá financiar parte de las inversiones y reorganizaciones previstas en los próximos años.
Con este desempeño, Banco Santander consolida su posición entre las entidades financieras más rentables de Europa y mantiene el impulso para cumplir sus objetivos estratégicos en un entorno marcado por la evolución de los tipos de interés y la creciente competencia en el sector bancario.






