El esperado debut bursátil de Shein ha comenzado con fuertes turbulencias. Las acciones del gigante de la moda rápida llegaron a desplomarse un 10% durante sus primeras horas de negociación en la Bolsa de Hong Kong, situando su capitalización alrededor de los 22.400 millones de euros. La caída vuelve a poner sobre la mesa las dudas de los inversores sobre un modelo de negocio presionado por los aranceles, la regulación y una competencia cada vez mayor.
El estreno pone además una cifra definitiva al enorme ajuste de valoración sufrido por Shein durante los últimos años. La compañía llegó a estar valorada en torno a 100.000 millones de dólares en 2022. Ahora debuta en Bolsa con poco más de 26.000 millones de dólares, aproximadamente una cuarta parte de aquel máximo.
De 5,33 a 4,80 euros en las primeras operaciones
Shein había fijado el precio definitivo de su salida a Bolsa en 48,56 dólares de Hong Kong por acción, equivalentes aproximadamente a 5,33 euros.
El estreno comenzó relativamente tranquilo, pero rápidamente aparecieron las ventas. Los títulos llegaron a retroceder hasta los 43,72 dólares hongkoneses, unos 4,80 euros por acción, marcando una caída cercana al 10% antes de recuperar parte del terreno perdido.
La presión vendedora fue considerable: durante determinados momentos de la sesión se ejecutaron tres órdenes de venta por cada orden de compra.
El mal comportamiento tampoco fue completamente inesperado. Antes incluso del debut oficial, las acciones habían llegado a caer hasta un 28% en el denominado mercado gris, donde determinados inversores negocian títulos antes de que comiencen a cotizar formalmente.
Shein recauda 1.464 millones
Pese al mal comienzo bursátil, la salida a Bolsa permite a la compañía conseguir una importante inyección de capital. Shein ha recaudado aproximadamente 1.700 millones de dólares, unos 1.464 millones de euros, mediante la colocación de cerca de 280 millones de acciones.
La operación equivale aproximadamente al 6,5% del capital de la empresa y existe además una opción para ampliar la colocación mediante otros cerca de 42 millones de títulos.
La demanda previa parecía apuntar a un estreno más tranquilo. El tramo dirigido a inversores minoristas en Hong Kong fue sobresuscrito 5,6 veces, mientras que los inversores institucionales solicitaron aproximadamente 2,6 veces el número de acciones disponibles.
Entre los inversores de referencia aparecen nombres como Boyu Capital, Tiger Global, General Atlantic, Tencent y UBS Asset Management Singapore. Además, determinados accionistas se han comprometido a mantener durante al menos seis meses las acciones adquiridas en la operación.
De 100.000 millones a poco más de 26.000
La evolución de la valoración resulta especialmente llamativa. En abril de 2022, una ronda de financiación privada llegó a valorar Shein en alrededor de 100.000 millones de dólares. En aquel momento, la compañía era una de las empresas privadas más valiosas del planeta.
Cuatro años después, el precio fijado para su salida a Bolsa dejaba la capitalización en algo más de 26.000 millones de dólares, unos 22.400 millones de euros. La reducción supera así ampliamente el 70% frente a sus máximos. Incluso después de su debut, Shein queda por debajo de H&M, cuya capitalización ronda los 30.000 millones de dólares.
La comparación con Inditex es todavía más contundente. El grupo español cerraba agosto con una valoración próxima a 181.000 millones de euros, alrededor de ocho veces la capitalización con la que Shein ha llegado al mercado.
Shein llega a Bolsa, pero el mercado le pasa factura
El primer día deja así una fotografía bastante alejada del estreno que probablemente habría imaginado la compañía durante los años de euforia del comercio electrónico.
Shein recauda 1.464 millones de euros, pero sus acciones llegan a perder un 10% y su valoración queda reducida a unos 22.400 millones, frente a los cerca de 100.000 millones de dólares que llegó a valer de forma privada.
La compañía sigue siendo uno de los mayores grupos de moda online del mundo, pero ahora tendrá que responder cada trimestre ante el mercado.
Y ese mercado ha enviado su primer mensaje desde el minuto uno: crecer mediante precios ultrabajos ya no basta. Shein tendrá que demostrar que puede mantener su escala, defender sus márgenes y adaptarse a un mundo con más aranceles y regulación. Su primer día en Bolsa deja claro que los inversores todavía necesitan ser convencidos.