La venta de la histórica sede de Telefónica en el número 28 de Gran Vía de Madrid se ha cerrado finalmente por 200 millones de euros, adelantó un reportaje de Cinco Días.
La operadora ha escriturado este martes la operación con el empresario inmobiliario Tomás Olivo, dueño de General de Galerías Comerciales (GGC).
Telefónica y Olivo habían alcanzado un acuerdo de compraventa en mayo, pero la transacción quedó formalizada el 1 de septiembre, tras las negociaciones sobre la estructura económica de la operación.
La compañía había puesto el inmueble en el mercado a finales del pasado año con Rothschild como asesor y aspiraba inicialmente a acercarse a los 300 millones de euros. El proceso despertó el interés de distintos inversores, aunque las ofertas fueron perdiendo valor.
El principal obstáculo fue la protección patrimonial máxima del edificio y la imposibilidad de modificar su actual uso dotacional de infraestructuras privado y cultural hacia otros usos terciarios. Olivo optó por negociar directamente con Telefónica y mantuvo su interés por el inmueble.
¿De qué se desprende Telefónica?
El edificio fue construido entre 1926 y 1929 por el arquitecto Ignacio Cárdenas y se convirtió entonces en el inmueble más alto de España. Diseñado siguiendo la influencia de los primeros rascacielos modernos de Nueva York, durante décadas albergó la sede de Telefónica.
Actualmente mantiene espacios expositivos y la Fundación Telefónica, mientras que la compañía trasladó su sede en 2006 al Distrito Telefónica de Las Tablas.
Para Olivo, la adquisición se integra en una estrategia de expansión inmobiliaria. GGC cuenta con 11 centros comerciales y prevé invertir 1.500 millones de euros en nuevos desarrollos y en la compra del edificio.
La operación también encaja en el plan de Telefónica para reducir costes y deuda, dentro del cambio estratégico impulsado por Marc Murtra.