TSK ha cerrado su primer semestre como empresa cotizada con un beneficio neto de 44,8 millones de euros, dieciséis veces más que los 2,8 millones obtenidos entre enero y junio de 2025. La cifra supera además en un 34% las ganancias registradas durante todo el ejercicio anterior.
La compañía asturiana, especializada en ingeniería para la transición energética, digitalización y gestión de minerales críticos, ha presentado sus resultados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores por primera vez desde su salida a Bolsa en mayo.
La fuerte mejora de las ganancias contrasta con un crecimiento más moderado de la facturación. Los ingresos alcanzaron los 480,6 millones de euros, un 4% más que los 460,5 millones del primer semestre del año pasado.
TSK atribuye esta evolución al avance de los proyectos que ya se encuentran en ejecución, a la nueva contratación, a la consolidación de sus márgenes operativos y a una mejora del resultado financiero.
El Ebitda crece un 54%
El resultado bruto de explotación —Ebitda— se situó en 44,5 millones de euros, un 54% por encima del registrado un año antes. El margen sobre ventas alcanzó el 9,3%, en línea con el obtenido durante el conjunto de 2025.
La evolución muestra que la empresa no solo ha facturado más, sino que ha aumentado la rentabilidad generada por su actividad. Mientras los ingresos avanzaron un 4%, el Ebitda lo hizo a un ritmo más de trece veces superior.
La mejora operativa se ha combinado con la evolución favorable del resultado financiero, lo que explica que el beneficio neto haya superado incluso al Ebitda. La compañía considera que los datos demuestran la solidez de su modelo y la capacidad para mantener sus márgenes.
El grupo llega además al final del semestre con una posición de caja neta de 94 millones de euros. Este dato refleja que la liquidez disponible supera su deuda financiera y amplía su margen para ejecutar el plan de crecimiento.
Una cartera de 6.900 millones
Uno de los puntos más relevantes de los resultados se encuentra en la visibilidad del negocio. Al cierre de junio, TSK disponía de una cartera de pedidos —backlog— de 1.300 millones de euros.
A esta cifra se sumaban 5.600 millones en acuerdos de exclusividad, lo que eleva la visibilidad agregada hasta 6.900 millones. El importe es cerca de un 40% superior a los 5.000 millones contabilizados al término de 2025.
La cartera de pedidos incluye contratos ya adjudicados, mientras que los acuerdos de exclusividad corresponden a proyectos en los que TSK mantiene una posición preferente y participa en etapas iniciales de definición e ingeniería.
Esta fórmula permite a la empresa trabajar desde el comienzo en iniciativas de elevada complejidad técnica. También refuerza su posición ante una posterior contratación, aunque los acuerdos de exclusividad no deben interpretarse del mismo modo que los pedidos ya cerrados.
Además, TSK cuenta con otros 1.315 millones de euros en contratos que se encuentran en fase final de negociación.
Un estreno bursátil con beneficios récord
TSK debutó en el Mercado Continuo el pasado 13 de mayo. Sus acciones comenzaron a cotizar a 5,28 euros, un 4,4% por encima del precio de 5,05 euros establecido para la oferta pública inicial.
La operación otorgó a la compañía una capitalización inicial de 583 millones de euros y permitió captar cerca de 150 millones mediante una ampliación de capital. Los fondos se destinarán a reforzar el patrimonio y ampliar la flexibilidad financiera del grupo.
La familia fundadora mantiene el control de la empresa, mientras que la incorporación de nuevos inversores institucionales ha permitido diversificar el accionariado. TSK anunció además que no establecerá una política regular de dividendos hasta 2029, ya que durante esta primera etapa dará prioridad al crecimiento. La compañía quiere utilizar los recursos obtenidos para impulsar su expansión en Europa, Norteamérica y Oriente Medio, regiones donde ya mantiene una presencia consolidada.
TSK confirma sus objetivos
Tras los resultados, el grupo ha reafirmado los objetivos comunicados durante su salida a Bolsa para el conjunto de 2026. La evolución del primer semestre se mantiene, según la empresa, en línea con la hoja de ruta presentada a los inversores.
Los 44,8 millones de beneficio, el margen operativo del 9,3% y la caja neta de 94 millones ofrecen una primera fotografía positiva de TSK como cotizada.
La empresa afronta ahora el reto de convertir su elevada cartera comercial en adjudicaciones y proyectos rentables. Su primer examen ante el mercado se cierra con más ingresos, una mejora clara de los márgenes y un beneficio que ya supera al de todo 2025.















