Los presidentes de Unicaja e Ibercaja han lanzado un mensaje bastante claro sobre el futuro del sector financiero europeo: Europa necesita simplificar regulación y empezar a pensar más en competitividad.
Durante un encuentro organizado por IESE y FTI Consulting, el presidente de Unicaja, José Sevilla, defendió que ha llegado el momento de replantear parte del marco regulatorio que afecta a la banca europea. Según explicó, el exceso de normas puede acabar frenando capacidad de crecimiento, innovación y generación de valor dentro del sector financiero.
Las velocidades europeas son las más rápidas del mundo
“Las velocidades europeas no son las más rápidas del mundo”, señaló Sevilla, poniendo sobre la mesa una preocupación cada vez más extendida dentro de la banca: la sensación de que Europa avanza más lentamente que otras grandes economías en términos de competitividad financiera.
En la misma línea se expresó el presidente de Ibercaja, Francisco José Serrano, quien aseguró que Europa está “sobrediagnosticada” y que ahora lo importante es empezar a tomar decisiones que ayuden no solo a garantizar estabilidad financiera, sino también a impulsar crecimiento y capacidad competitiva.
Uno de los datos que más llamó la atención durante el encuentro fue el relacionado con la avalancha normativa que afronta el sector. Según un estudio de CECA citado por Serrano, entre 2019 y 2024 se aprobaron 1.755 nuevas normas financieras, lo que equivale a más de una regulación nueva al día.
Además, ambos directivos defendieron que, pese al entorno regulatorio y fiscal, la banca europea atraviesa actualmente una etapa mucho más sólida que hace años. El sector está generando rentabilidades por encima del coste de capital y recuperando valoraciones más atractivas en mercado, algo que antes era prácticamente excepcional.
Sevilla también puso el foco en la elevada carga fiscal que soportan los bancos, explicando que Unicaja destinó el año pasado alrededor del 37% de su beneficio antes de impuestos a distintos tributos y gravámenes.
Aun así, el mensaje general del sector sigue siendo optimista: la banca europea quiere aprovechar este momento de fortaleza para modernizarse, ganar eficiencia y competir en igualdad de condiciones frente a otras regiones del mundo.