La batalla por Commerzbank entra en una nueva fase y, esta vez, Berlín parece dispuesto a sentarse a negociar. El consejero delegado de UniCredit, Andrea Orcel, se reunirá el próximo 14 de septiembre con el ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, después de que el banco italiano completara su oferta voluntaria y alcanzase el 49,65% de los derechos de voto de Commerzbank. La cita supone un importante cambio de tono por parte de un Gobierno alemán que durante meses se había opuesto frontalmente a la operación.
El encuentro tendrá lugar en el Ministerio de Finanzas en Berlín y será uno de los contactos políticos más relevantes desde que UniCredit comenzó su ofensiva sobre el segundo mayor banco comercial de Alemania. Sobre la mesa estará el futuro de Commerzbank y, especialmente, el papel que puede jugar el Estado alemán, que todavía conserva algo más del 12% del capital.
UniCredit ya controla casi la mitad de los votos
UniCredit cerró el periodo de aceptación de su oferta con adhesiones equivalentes al 17,60% del capital social de Commerzbank. Sumadas a la posición que ya tenía previamente, el grupo italiano controla ahora el 47,59% del capital. Pero el porcentaje realmente importante es otro.
Como las acciones propias que mantiene Commerzbank no tienen derecho de voto, la participación de UniCredit equivale al 49,65% de los derechos políticos de la entidad alemana.
Eso coloca a Orcel en una posición extraordinariamente poderosa dentro del accionariado. Reuters señala que ese porcentaje es suficiente para tener una influencia decisiva sobre determinadas resoluciones de los accionistas.
La oferta había comenzado el pasado 5 de mayo y proponía entregar 0,485 acciones de UniCredit por cada título de Commerzbank. El objetivo inicial era superar formalmente el umbral del 30%, pero el resultado ha llevado al banco italiano mucho más lejos.
El 12,7% del Estado puede convertirse en la pieza definitiva
Hay otra cifra que puede terminar siendo decisiva: el 12,7% de Commerzbank que todavía permanece en manos del Estado alemán.
Alemania entró en el capital de la entidad durante la crisis financiera internacional para evitar su colapso y, desde entonces, ha mantenido una participación relevante. Durante buena parte de la ofensiva de UniCredit, Berlín se había mostrado contrario a vender ese paquete al grupo italiano. Sin embargo, en las últimas semanas han aparecido señales de apertura.
Altos cargos del Gobierno estarían valorando vender la participación estatal a UniCredit si el banco italiano y Commerzbank consiguen alcanzar previamente un acuerdo estratégico.
No se trata todavía de una posición oficial del Ejecutivo, pero el simple hecho de que la posibilidad esté sobre la mesa muestra cuánto ha cambiado el escenario. Con UniCredit controlando prácticamente la mitad de los votos, el Gobierno alemán parece asumir que bloquear indefinidamente la operación puede resultar cada vez más complicado.
Berlín quiere que Commerzbank conserve peso
El objetivo del Gobierno pasa por conseguir que cualquier acuerdo preserve el papel económico y estratégico de la entidad alemana, especialmente su capacidad para financiar empresas nacionales y mantener a Fráncfort como uno de los grandes centros financieros europeos.
Commerzbank tiene una fuerte exposición al tejido empresarial alemán y desempeña un papel especialmente relevante en la financiación de las compañías medianas del país, el conocido Mittelstand.
El propio Weidmann defendió recientemente que el Estado alemán debería mantener por ahora su participación, pese a que esa presencia pública se remonta al rescate realizado durante la crisis financiera.
La negociación, por tanto, no será únicamente una discusión sobre precio. También girará alrededor de gobernanza, empleo, sede, estrategia y capacidad de decisión dentro del futuro grupo.
Del enfrentamiento a la negociación
Andrea Orcel lleva meses defendiendo que una integración tendría lógica industrial y financiera. Berlín, por su parte, ha intentado proteger la independencia de una entidad que considera estratégica para la economía nacional. Pero el 49,65% de los derechos de voto cambia considerablemente la correlación de fuerzas.
El Gobierno alemán todavía controla algo más del 12% y conserva capacidad para influir en el resultado final, pero UniCredit ya no es simplemente un accionista interesado en comprar Commerzbank: es, con enorme diferencia, el actor con más poder dentro de su capital.
Después de casi dos años de tensión, UniCredit y Alemania empiezan a pasar del enfrentamiento a una posible negociación. Si Orcel consigue sumar un acuerdo con Commerzbank y convencer a Berlín para que venda su participación, el italiano habrá dado el paso definitivo para transformar una inversión iniciada en 2024 en una de las mayores operaciones bancarias de Europa.
UniCredit ya controla casi uno de cada dos votos de Commerzbank. Ahora necesita algo que no puede comprar directamente en Bolsa: el visto bueno político de Alemania.
















