Xiaomi ha cerrado un segundo trimestre complicado, con el aumento del precio de los componentes tecnológicos pasando factura a sus resultados. El gigante chino obtuvo un beneficio neto de 9.462 millones de yuanes (unos 1.211 millones de euros) entre abril y junio, un 20,5% menos que en el mismo periodo del año anterior.
La caída llega en un momento especialmente complejo para los fabricantes de dispositivos. Xiaomi señala directamente al encarecimiento de componentes clave, especialmente las memorias, además de una mayor competencia y las incertidumbres geopolíticas como los principales obstáculos del trimestre. El problema no afecta solo a la compañía: los envíos mundiales de smartphones descendieron alrededor de un 6% interanual durante el periodo.
¿Cuánto facturó Xiaomi?
La presión se trasladó rápidamente a las ventas. Xiaomi facturó 108.922 millones de yuanes (unos 13.941 millones de euros), un 6,1% menos. Su negocio de smartphones e Internet de las Cosas (IoT) retrocedió un 11,3%, mientras que, por separado, las ventas de teléfonos móviles bajaron un 7,5% y las de IoT cayeron un 19,2%.
Pero hay una parte del negocio que cuenta una historia bastante diferente: el coche eléctrico. La división que agrupa vehículos inteligentes, inteligencia artificial y otras nuevas iniciativas elevó sus ingresos un 17%, hasta los 24.896 millones de yuanes (unos 3.187 millones de euros). Solo el negocio automovilístico creció un 15,9%, apoyado principalmente en el aumento de las entregas.
Esta evolución confirma el creciente peso de los vehículos eléctricos dentro de una compañía que hasta hace pocos años dependía fundamentalmente de móviles y electrónica de consumo.
El primer semestre de Xiaomi
En el conjunto del primer semestre, Xiaomi ganó 14.186 millones de yuanes (unos 1.816 millones de euros), un 37,8% menos, mientras que los ingresos descendieron un 8,4%, hasta los 208.063 millones de yuanes.
Los números dejan una fotografía clara: el negocio tradicional de Xiaomi está sufriendo el encarecimiento de la tecnología, mientras su apuesta por el automóvil gana velocidad. El reto ahora será comprobar si esa nueva pata consigue compensar la presión que atraviesa el mercado de smartphones y convertirse en uno de los grandes motores de crecimiento del grupo.

















