La explosión del consumo digital, impulsada por el auge de la inteligencia artificial, la adopción masiva de la nube y la consolidación del teletrabajo, ha desatado una carrera global por construir infraestructuras capaces de sostener esta nueva era. Los data centers -auténticas catedrales del siglo XXI- se han convertido en piezas clave de la economía digital.
Más allá de la competencia por capacidad técnica, España se encuentra ante una oportunidad histórica: consolidarse como el gran hub tecnológico del sur de Europa. En medio de este escenario dinámico y altamente competitivo, el país comienza a posicionarse como uno de los actores más relevantes del continente. Según la Asociación Española de Data Centers (Spain DC), se prevé más de 8.000 millones de euros en inversiones directas hasta 2026, con un impacto potencial de 60.000 millones en el Producto Interno Bruto (PIB). Una revolución silenciosa que podría redefinir el papel de nuestro país en la economía digital global.

Según CBRE, España se consolida como nuevo eje digital europeo: por primera vez, AWS, Microsoft, Google, Meta, IBM, Oracle, Kyndryl y OVHcloud han desplegado sus regiones de nube en Iberia. Con los mercados FLAP-D (Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín) limitados por falta de suelo y energía, Madrid y Barcelona lideran el crecimiento, impulsado por la nube y la IA. Madrid ha multiplicado por cinco su capacidad en siete años, superando 200 MW TI, con 554 MW en desarrollo, favorecida por cables submarinos y su posición estratégica.
Los expertos coinciden en que, además, España reúne tres condiciones clave que la sitúan en una posición privilegiada para liderar el desarrollo de centros de datos en Europa. La primera es su ubicación geográfica estratégica. España se ha consolidado como una puerta de entrada para los cables submarinos que conectan Europa con África y América, facilitando el tránsito de datos a escala intercontinental. Proyectos como 2Africa, Medusa o Grace Hopper refuerzan esta ventaja, posicionando al país como un nodo esencial en el mapa global de las telecomunicaciones.
A esta conectividad privilegiada se suma el segundo gran activo: la abundancia de energía renovable. España es uno de los líderes europeos en producción de electricidad a partir de fuentes solares y eólicas, un factor crucial para una industria intensiva en consumo energético. Además, el coste energético más competitivo respecto a países del norte y la disponibilidad de suelo refuerzan aún más su atractivo.
El tercer pilar es su sólida infraestructura de telecomunicaciones, sustentada por una extensa red de fibra óptica que garantiza baja latencia y rutas redundantes. Esta capacidad técnica es esencial para asegurar la eficiencia, velocidad y estabilidad de los servicios digitales que dependen del buen funcionamiento de los centros de datos.
Unas condiciones que no han pasado desapercibidas para las grandes multinacionales, que ya han invertido más de 34.000 millones de euros en los últimos años. Por ejemplo, Amazon Web Services (AWS) lidera con una inversión récord de 15.700 millones de euros en Aragón, seguida por Microsoft, que destina más de 10.000 millones entre Madrid y Aragón para ampliar su infraestructura cloud. Blackstone impulsa el ambicioso Rodes Project con 7.500 millones también en Aragón, mientras Stoneshield Capital apuesta por Cantabria con un centro de datos de 500 MW valorado en 3.600 millones. A estas se suman iniciativas de Iberdrola con Echelon, Oracle con Telefónica (1.000 millones), Iron Mountain, Damac Group y Thor Equities, reforzando a Madrid y otras regiones como nodos clave del ecosistema digital europeo.

OBSTÁCULOS EN EL CAMINO
No obstante, este crecimiento acelerado también enfrenta importantes desafíos. La limitada distribución energética, la complejidad burocrática y la ausencia de una planificación territorial integral amenazan con frenar el impulso de España como hub digital europeo. La directora general de Spain DC, Begoña Villacís, explica a Business People que “el problema no está en la generación energética, sino en su distribución y planificación”. A su entender, el actual Plan de Transporte de Energía no refleja la realidad del sector, y la Modificación de Aspectos Puntuales del Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2021-2026 ha dejado fuera solicitudes clave. Además, denuncia que “la falta de criterios claros en los concursos de conexión y la disparidad normativa entre comunidades autónomas generan incertidumbre y dificultan una planificación nacional coherente”. Para Villacís, es imprescindible “un nuevo Plan de Transporte 2025-2030 que responda a las demandas reales del sector y permita consolidar a España como líder europeo en digitalización”.
Emilio Díaz, CEO de Nabiax, coincide en que el acceso a la energía es uno de los principales obstáculos. “Nuestros clientes no pueden esperar cinco años para implantarse en España. Si no damos respuestas ágiles, esas inversiones se irán a Francia, Italia o Portugal”, advierte. Además, denuncia que “la tramitación de permisos enfrenta una burocracia fragmentada en tres niveles, nacional, autonómico y local, que ralentiza el desarrollo”. De ahí que recomiende que “los centros de datos deben ser reconocidos como infraestructura estratégica, con una gestión diferenciada y más ágil”.

La necesidad de facilitar los procesos también es clave para la CEO de Equinix, Eulalia Flo. “Es necesario simplificar el marco regulatorio y agilizar los procesos administrativos para construir y operar centros de datos. También se requiere una mayor concienciación sobre el papel esencial de estas infraestructuras” y que “la colaboración público-privada y la integración de lo digital en la planificación energética y territorial son fundamentales”.
Para David Martínez, CEO de Proequity, las soluciones a los retos del sector también pasan por un enfoque urbanístico adaptado a la nueva realidad digital. “España necesita un urbanismo digital: ágil, sostenible y adaptado a la infraestructura crítica del siglo XXI”, precisa. Y pone énfasis en la necesidad de “la simplificación de procesos urbanísticos y energéticos, el refuerzo de la red eléctrica en zonas clave y la creación de una figura específica de suelo digital, con ordenación, disponibilidad energética y normativa clara”.
DESMONTANDO MITOS
A medida que los centros de datos proliferan, también se intensifica el debate sobre su impacto medioambiental. La magnitud de su consumo energético ha suscitado críticas, pero los operadores defienden que esta industria puede ser clave en la transición ecológica. Emilio Díaz, de Nabiax, es contundente: “Se nos acusa de ser grandes consumidores de energía. Yo les pregunto: ¿Qué industria no consume energía?”. En este sentido, recalca que su empresa consume 100% de energías renovables, con huella de carbono Scope 2 igual a cero, y trabaja con biodiésel para reducir emisiones. “Los ratios de eficiencia energética son muy positivos y mejoran continuamente”, añade.

Esta visión es compartida por otros actores del sector. “El 100% del consumo energético de nuestros centros en España está cubierto por fuentes renovables”, afirma la CEO de Equinix; grupo que, gracias a acuerdos de compra de energía (PPAs), ha aportado más de 225 MW de nueva generación renovable. Sin embargo, la compañía mantiene su compromiso de alcanzar el objetivo a largo plazo del ‘cero neto’ para 2030.
Ambas compañías coinciden en que los centros de datos, lejos de ser una amenaza ambiental, pueden ser aliados estratégicos en la transición energética si se diseñan y operan bajo criterios de innovación, eficiencia y compromiso climático.
MIRANDO HACIA 2030
Con el crecimiento acelerado del sector en el mercado nacional, se plantea una pregunta clave: ¿Qué papel jugará España en el mapa digital europeo en los próximos años? David Martínez, CEO de Proequity, no tiene dudas sobre el futuro: “En 2030, España será el hub más eficiente, sostenible y distribuido del sur de Europa”. Según sus previsiones, el país no solo competirá, sino que liderará una nueva generación de hubs digitales, con Madrid como eje principal, pero compartiendo protagonismo con Zaragoza, Cantabria, Valencia y Málaga. “La diferencia será nuestra capacidad para integrar infraestructura tecnológica con eficiencia energética y sostenibilidad territorial”, adelanta. Emilio Díaz prefiere tener un poco más de cautela y no subestimar los retos del mercado. “La situación puede variar mucho. O aprovechamos la oportunidad, o esta industria se irá a otro país vecino”. Por eso manda un mensaje sin paliativos: “No perdamos esta oportunidad. Es una atracción de riqueza sin precedentes, además de ser una industria sostenible que consume energía renovable y no utiliza agua”.

En este contexto, Begoña Villacís, vicepresidenta de Spain DC, destaca que España aspira a consolidarse como uno de los principales hubs digitales del sur de Europa y una referencia global. “Para lograrlo, es clave aprovechar nuestras fortalezas -el liderazgo en renovables, la localización estratégica y la capacidad para atraer inversión internacional-, pero también es imprescindible resolver los cuellos de botella en la red eléctrica y garantizar que la infraestructura evolucione al ritmo de la demanda digital”, afirma Villacís. Añade que “solo mediante una colaboración público-privada efectiva podremos acelerar los desarrollos estratégicos, alinear la regulación con las necesidades del sector y asegurar que España no solo participe, sino que lidere la transformación digital global”.
España tiene ante sí una oportunidad histórica para forjar su papel como potencia digital en Europa. Su ubicación geográfica, liderazgo en energías renovables y capacidad tecnológica la sitúan en una posición privilegiada. Pero el tiempo apremia: solo con una red eléctrica robusta, una regulación moderna y una alianza real entre lo público y lo privado podrá convertir ese potencial en liderazgo. No basta con tener las piezas; hay que construir el modelo. Porque el reino del dato no se hereda: se conquista. Y se empieza ahora.
CRECIMIENTO Y CONEXIÓN
PARA TOMAR EL PULSO AL PRESENTE Y FUTURO DEL SECTOR DE LOS CENTROS DE DATOS EN ESPAÑA, HABLAMOS CON BEGOÑA VILLACÍS, DIRECTORA EJECUTIVA DE SPAIN DC.

¿Cómo está evolucionando el sector en España?
Entre 2022 y 2024, el número de proyectos en desarrollo ha crecido significativamente. Actualmente, hay unos 100 centros de datos operativos y 30 más en construcción o planificación. Este auge responde a la digitalización acelerada, el crecimiento de la nube y la IA, junto con un entorno favorable para la inversión. Madrid y Barcelona concentran más de 7.400 millones de euros en inversiones previstas hasta 2026. España cuenta hoy con 355 MW de capacidad instalada, y se estima que podría superar los 2.100 MW para 2030. Además, se consolida una nueva generación de centros de hiperescala y desarrollos edge en polos industriales y logísticos, ampliando el alcance territorial y funcional de la infraestructura digital nacional. Estos datos reflejan que España no solo crece en capacidad energética, sino también como destino prioritario de inversión tecnológica a gran escala, consolidando su posición como uno de los hubs digitales con mayor proyección en Europa.
¿Desde dónde llegarán las inversiones previstas de 8.000 millones de euros?
La gran mayoría de la inversión proviene de grandes operadores internacionales, así como de fondos de inversión especializados en infraestructuras digitales. El perfil inversor predominante se caracteriza por apuestas de largo plazo, con un fuerte componente ESG y orientación hacia el despliegue de infraestructuras críticas para la economía del futuro. En paralelo, también se está observando la entrada de operadores cloud de primer nivel que están desarrollando su infraestructura directa o mediante acuerdos con operadores locales. Asimismo, los fondos soberanos y grandes aseguradoras están entrando en el Spain DC.
¿Qué papel juegan los nuevos cables submarinos y la interconectividad en el posicionamiento internacional de España?
España cuenta con 34 cables submarinos que refuerzan su capacidad de conexión internacional, convirtiéndola en puerta digital entre Europa, África y América. Proyectos como 2Africa, Medusa, Amitié y Grace Hopper amplían esta capacidad, conectando directamente con EE.UU., Reino Unido, África Occidental, Oriente Medio y Asia. Esta diversificación fortalece la soberanía digital europea y posiciona a España como nodo estratégico global. Además, la extensa red de fibra óptica nacional mejora la conectividad interior y favorece la implantación de infraestructuras digitales avanzadas. Además, España dispone de una de las redes de fibra óptica más extensas de Europa, lo que mejora la conectividad interior y favorece la implantación de infraestructuras digitales avanzadas como los centros de datos. Esta ventaja competitiva sitúa a España como un nodo estratégico para la industria.

















