Funcas: la guerra en Irán apenas frena a España, pero urge abrir Ormuz

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La economía española se enfrenta al nuevo shock geopolítico con una resiliencia que, al menos por ahora, parece contener el impacto.

El último informe de Funcas estima que la guerra en Irán restará apenas dos décimas al crecimiento, una corrección moderada que responde a lo que define como “un punto de partida favorable” apoyado en la inercia del consumo interno.

El escenario central del laboratorio de análisis económico se apoya en una hipótesis clave: la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz antes del verano. Cualquier retraso en ese calendario, advierten, alteraría de forma significativa las previsiones.

Aun así, el consenso interno mantiene el pulso: España seguiría creciendo un 2,2% en 2026, en línea con el Gobierno.

El diagnóstico combina dos fuerzas opuestas. Por un lado, un entorno internacional adverso, con encarecimiento de materias primas y tensiones energéticas; por otro, una economía doméstica que resiste.

“Esto es un bucle. Sustenta el consumo, la demanda… Tenemos un núcleo duro de crecimiento que se mantiene pese a la crisis energética”, señaló Raymond Torres.

La actividad turística y el mercado laboral actúan como amortiguadores. Según Funcas, el país podría acercarse a nuevos récords de visitantes, reforzando el crecimiento incluso en un contexto global debilitado.

Sin embargo, la advertencia es clara: la dependencia de los socios comerciales condiciona la continuidad del ciclo expansivo.

“No podemos seguir creciendo indefinidamente si los países a los que vendemos y con los que comerciamos no crecen”, advirtió Carlos Ocaña.

Turismo clave para la economía

En su análisis, el turismo seguirá siendo clave para sostener la actividad en los próximos trimestres.

El frente inflacionista, en cambio, introduce mayor presión. Funcas no descarta tasas superiores al 4% si se retiran las rebajas fiscales a los combustibles. En su escenario central, la inflación se situaría en el 3,3% en 2026, muy por encima del objetivo del BCE.

Además, el organismo anticipa dos posibles subidas de tipos hasta el 2,50%, lo que encarecería el crédito hipotecario tras un año de fuerte actividad inmobiliaria.

El ajuste monetario podría enfriar el mercado de vivienda tras el recalentamiento de 2025.

Los analistas alertan también de efectos retardados en precios de alimentos por el encarecimiento de fertilizantes.

“Hacen falta seis meses de promedio para que el coste de los fertilizantes llegue al precio final”, advirtió Torres.

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