El respiro en las gasolineras españolas ha durado poco. Los carburantes encadenan ya nueve semanas consecutivas de subidas, llevando sus precios nuevamente a niveles próximos a los máximos registrados en marzo, cuando el conflicto en Oriente Próximo provocó uno de los mayores repuntes energéticos de los últimos años. La gasolina de 95 octanos alcanza una media de 1,732 euros por litro, mientras el gasóleo se mueve alrededor de los 1,865 euros.
La escalada supone que la gasolina se encuentra a apenas una milésima de su máximo anual de 1,733 euros, mientras que el diésel continúa en niveles no vistos desde la primavera. Desde comienzos del verano, el encarecimiento acumulado de los carburantes se acerca al 20% en el caso de la gasolina y supera ampliamente ese porcentaje para el gasóleo
La gasolina vuelve a rozar los 1,73 euros
Según los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, la gasolina aumentó alrededor de un 0,5% durante la última semana de agosto, hasta situarse en 1,732 euros por litro.
El nivel prácticamente iguala el máximo registrado durante la semana del 16 al 23 de marzo, cuando alcanzó los 1,733 euros. El diésel también volvió a encarecerse y ronda los 1,865 euros por litro, después de varias semanas en las que ha mantenido una presión todavía mayor que la gasolina.
El movimiento contrasta con la situación de comienzos del verano, cuando las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno habían provocado varias semanas consecutivas de descensos. Desde que decayó en julio la rebaja del IVA de los carburantes al 10%, los precios han cambiado completamente de dirección.
Nueve semanas consecutivas de escalada
Hace apenas dos semanas, los carburantes acumulaban ya siete semanas consecutivas de incrementos. En aquel momento, la gasolina se situaba en 1,705 euros y el diésel en 1,828 euros por litro. Una semana después, el gasóleo alcanzó los 1,861 euros, con un incremento semanal del 1,8%, mientras la gasolina avanzó hasta los 1,723 euros, un 1,55% más.
La novena semana ha llevado ahora ambos carburantes todavía más cerca de los niveles alcanzados durante los momentos de mayor tensión energética de la primavera.
El petróleo continúa siendo uno de los principales factores. El Brent se mantiene por encima de los 90 dólares por barril, presionado por la situación geopolítica y las tensiones alrededor del suministro energético.
El Gobierno eleva a 20 céntimos la ayuda al diésel
La escalada ha provocado además la activación automática de una de las medidas incluidas en el escudo energético del Gobierno. Desde el 1 de septiembre, la rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos aplicada al gasóleo ha aumentado hasta 20 céntimos por litro, frente a los cinco céntimos que estaban inicialmente previstos para este mes.
La razón está en la evolución de los precios. El gasóleo se encareció un 15,7% interanual durante julio, superando el umbral del 15% establecido por el Ejecutivo para activar la denominada cláusula de salvaguarda.
La gasolina no ha tenido el mismo tratamiento. Su precio aumentó un 7,3% interanual en julio, por debajo de ese límite, por lo que la rebaja fiscal se reduce en septiembre hasta cinco céntimos por litro. La diferencia explica también parte de los movimientos observados en los surtidores durante los primeros días del mes.
España sigue por debajo de Europa
Pese al fuerte incremento, repostar en España continúa siendo más barato que en buena parte de Europa. Hace dos semanas, la gasolina se situaba en una media de 1,923 euros por litro en la Unión Europea y 2,008 euros en la eurozona, claramente por encima de los precios españoles.
En el diésel ocurría algo similar: la media europea alcanzaba los 2,033 euros, mientras que en los países del euro se elevaba hasta los 2,088 euros. La fiscalidad, la competencia entre estaciones y las características del mercado español explican parte de esa diferencia.
La gasolina vuelve a convertirse en un problema para septiembre
Los carburantes llegan así al final del verano prácticamente donde estaban cuando comenzó la crisis energética de marzo. Nueve semanas consecutivas de subidas han llevado la gasolina hasta 1,732 euros por litro, a solo una milésima de su máximo anual, mientras el diésel vuelve a superar ampliamente los 1,80 euros.
El Gobierno ha reaccionado elevando la ayuda al gasóleo hasta 20 céntimos, pero mantiene solo cinco céntimos para la gasolina y todavía debe decidir qué ocurrirá cuando el actual escudo anticrisis termine el 30 de septiembre.
Después de un verano marcado por nueve semanas de encarecimientos, el combustible amenaza con convertirse también en uno de los grandes protagonistas de la cuesta de septiembre. Y mientras el petróleo siga bajo presión, el margen para que los surtidores vuelvan rápidamente a los precios de comienzos del verano parece cada vez menor.

















