Golpe en bolsa a Indra por miedo a una salida de Escribano

Ángel EscribanoÁngel Escribano

La tensión en uno de los grandes grupos tecnológicos y de defensa españoles alcanza su punto crítico. El Gobierno de Pedro Sánchez ha movido ficha para impulsar la destitución de Ángel Escribano como presidente de Indra, en una decisión que busca cerrar la crisis interna provocada por la polémica operación con su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), así lo ha adelantado ElConfidencial.

El Ejecutivo ha solicitado a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) —accionista con cerca del 28% del capital— que active de forma inminente el relevo en la cúpula de la compañía, con el objetivo de que la salida se produzca antes del próximo consejo de administración previsto para el 25 de marzo. La operación se está gestionando con máxima discreción, y no se descarta que el movimiento se ejecute con el mercado cerrado para evitar impacto en la cotización bursátil.

¿Fusión entre Indra y EM&E?

En el origen del conflicto se encuentra el intento de promover una fusión entre Indra y EM&E, empresa vinculada a la familia Escribano, valorada por sus propietarios en más de 2.000 millones de euros. La operación generó un fuerte rechazo dentro y fuera de la compañía debido al evidente conflicto de interés, al coincidir comprador y vendedor en la misma figura.

Aunque inicialmente el Gobierno respaldó la creación de un gran grupo nacional de defensa, el contexto cambió en los últimos meses. Las advertencias legales, la presión de accionistas y el malestar interno en el consejo llevaron al Ejecutivo a frenar la operación. Incluso la CNMV solicitó información específica sobre los mecanismos internos para gestionar el conflicto, aumentando el nivel de escrutinio sobre la compañía.

En paralelo, el propio Escribano habría reconocido en círculos cercanos que su continuidad resulta inviable sin el apoyo del Gobierno, especialmente tras el bloqueo a la operación. Sin embargo, otras fuentes apuntan a que el empresario cuenta con respaldo dentro del consejo de administración, lo que podría complicar el desenlace y prolongar la tensión.

El caso ha provocado ya fracturas internas relevantes, con la oposición de otros accionistas industriales y la salida de consejeros independientes en los últimos meses. Además, la relación entre la dirección de Indra y el Ejecutivo se ha deteriorado en un momento especialmente delicado, marcado por contratos estratégicos en el sector defensa valorados en miles de millones de euros.

De confirmarse la destitución, el movimiento supondría un nuevo giro en la gobernanza de Indra, una compañía clave para la política industrial y tecnológica del país. Más allá del relevo, el episodio deja una lectura clara: la combinación de intereses empresariales y control público sigue siendo uno de los grandes puntos de fricción en las grandes corporaciones estratégicas en España.

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