Grifols se dispara un 8,5% tras anunciar la posible salida a Bolsa en EEUU

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Grifols ha vuelto a situarse en el centro del mercado con una jornada bursátil de alta volatilidad.

El anuncio de una posible salida a Bolsa de su negocio de Biopharma en Estados Unidos desató un fuerte rebote inicial, con subidas del 8,5%, aunque el entusiasmo se fue enfriando con el paso de las horas.

La compañía llegó a rozar los 9,7 euros por acción en los primeros compases, pero a media sesión el avance se reducía a poco más del 1,5%, reflejando la cautela de los inversores ante un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad derivada del conflicto en Irán.

La operación, aún en fase de evaluación, contempla la colocación de una participación minoritaria del negocio estadounidense.

El objetivo es captar capital para reforzar el balance, reducir deuda y financiar el crecimiento, sin perder el control de una división clave que genera más del 50% de los ingresos del grupo.

El negocio de Grifols

El interés del mercado no es casual. Estados Unidos representa el principal mercado mundial del plasma, y Grifols cuenta allí con una potente infraestructura: cerca de 300 centros de donación en 40 estados y más de 14.000 empleados, además de dos grandes plantas industriales.

Algunos reportes de prensa apuntan a que esta unidad podría alcanzar una valoración cercana a 17.000 millones de euros, muy por encima de la capitalización actual del grupo, que ronda los 6.000 millones.

La operación permitiría así poner en valor activos que, según el mercado, cotizan con descuento.

Sin embargo, el movimiento llega en un momento delicado. Las acciones de Grifols acumulan una caída cercana al 20% en lo que va de año, presionadas por la incertidumbre y el aumento de posiciones bajistas.

Algunos fondos, como Kintbury Capital, han reforzado sus apuestas en corto, lo que añade tensión al valor.

A pesar de ello, un eventual éxito de la operación podría provocar el efecto contrario. Un rebote sostenido pondría contra las cuerdas a los inversores bajistas, obligándoles a cerrar posiciones con pérdidas.

En paralelo, la compañía avanza en su estrategia global, con proyectos en Canadá y Egipto para reducir su dependencia de EE UU.

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