La Agencia Tributaria ha sacado los números a pasear y por primera vez publica una estadística conjunta basada en los datos del IRPF y el Catastro que deja clara una cosa: tener una vivienda vacía no sale gratis. Según el informe, los contribuyentes pagan una media de 855 euros al año solo en impuestos por tener inmuebles desocupados. A cierre de 2023, en España había 4,8 millones de viviendas vacías —el 90% de ellas durante todo el año—, frente a los 2,5 millones que se encuentran en alquiler.
Este coste fiscal se traduce a través de la imputación de rentas inmobiliarias, un mecanismo que grava las viviendas no alquiladas pero con potencial para generar ingresos, siempre que no sean la residencia habitual del propietario. El tipo aplicado depende del valor catastral: un 1,1% si este se ha actualizado después de 2012 y un 2% si no ha sido revisado desde entonces.
El contexto político también aporta tensión al debate. El PSOE mantiene en el Congreso una propuesta legislativa que busca endurecer aún más esta tributación, elevando el tipo hasta el 3% para fomentar que estos inmuebles salgan al mercado del alquiler.
Por comunidades autónomas, Baleares lidera el ranking del coste fiscal por vivienda vacía, con una media de 1.083 euros anuales, seguida muy de cerca por Madrid (1.075 euros) y Cantabria (1.033 euros). En el otro extremo, Asturias y Extremadura son las regiones donde menos se paga, con una media de 672 euros, junto a Aragón, con 687 euros.
También son estas últimas comunidades las que presentan menor presión poblacional, mientras que Andalucía (819.597), Madrid (832.250) y Cataluña (682.351) concentran el mayor volumen de viviendas sin uso, lo que se explica en parte por su mayor tamaño demográfico.
Inspecciones al alza y menos beneficios fiscales para propietarios
La Agencia Tributaria no solo ha intensificado su fiscalización sobre los inmuebles vacíos, sino que también ha acotado las ventajas fiscales de los propietarios. Desde la sentencia del Tribunal Supremo del 25 de febrero de 2021, los caseros no pueden deducirse los gastos asociados al inmueble —IBI, intereses hipotecarios, seguros o comunidad— por los periodos en los que la vivienda ha estado vacía.
Al mismo tiempo, Hacienda ha puesto el foco en quienes sí alquilan. Este año, con la campaña de la Renta, se enviaron más de 836.000 avisos a contribuyentes para recordarles que deben declarar los ingresos derivados del arrendamiento. Los datos proceden, en su mayoría, de las fianzas depositadas por los propietarios en los organismos autonómicos.
Radiografía del alquiler: ingresos, deducciones y rentabilidad
Durante 2023, 2,5 millones de viviendas se alquilaron en España, generando unos ingresos totales de 22.000 millones de euros. El ingreso medio declarado por alquiler fue de 657 euros mensuales, unos 8.000 euros al año.
Aun así, no todo este ingreso tributa. La mayoría de caseros solo declararon en torno al 30-40% del total (unos 2.900 euros), gracias a las deducciones por alquilar como vivienda habitual. Hasta 2023, la deducción estándar era del 60%, pero con la nueva Ley de Vivienda, puede llegar hasta el 90% en zonas tensionadas y si el casero aplica una rebaja mínima del 5% en la renta. Por defecto, la deducción genérica ha bajado al 50%.
Las comunidades con mayor volumen de viviendas en alquiler son Cataluña (544.782), Madrid (486.792) y Andalucía (308.018). A nivel nacional, la media de ocupación es de 339 días al año, con viviendas de 82 metros cuadrados. En rentabilidad, la media se sitúa en el 5,1%, con picos del 6,1% en Aragón, Asturias y Murcia, y mínimos del 4,9% en Cataluña.

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