Halliburton, uno de los grandes referentes globales en servicios petroleros, ha cerrado el ejercicio 2025 con un beneficio neto atribuido de 1.283 millones de dólares (1.096 millones de euros), lo que supone un descenso interanual del 48,7%. El retroceso está directamente vinculado al impacto de gastos atípicos por valor de 831 millones de dólares, un factor que ha condicionado el resultado final de la compañía pese a la solidez operativa en algunos mercados clave.
En términos de ingresos, el grupo estadounidense registró una facturación total de 22.184 millones de dólares, un 3,3% menos que el año anterior. El comportamiento fue similar en sus principales áreas de negocio. La división de producción redujo sus ingresos un 3,5%, hasta los 12.782 millones de dólares. Mientras que el área de perforación experimentó un ajuste del 3%, situándose en 9.402 millones de dólares. Estas cifras reflejan un entorno más exigente para el sector energético. Marcado por la volatilidad de los precios y la moderación de la inversión en determinados mercados.
Halliburton obtuvo un beneficio de 589 millones
El cierre del año dejó, sin embargo, señales mixtas. En el cuarto trimestre, Halliburton obtuvo un beneficio de 589 millones de dólares, un 4,2% menos que en el mismo periodo del año anterior, mientras que los ingresos trimestrales crecieron ligeramente un 0,8%, hasta los 5.657 millones de dólares. Este repunte en la facturación apunta a una cierta estabilización del negocio en el tramo final del ejercicio.
Desde la dirección, el mensaje ha sido de prudente optimismo. El presidente y consejero delegado, Jeff Miller, destacó su satisfacción con el desempeño del último trimestre y con el cierre del ejercicio, subrayando especialmente la fortaleza del negocio internacional. “El negocio internacional de Halliburton es sólido”, afirmó, en un contexto en el que muchas compañías del sector están reforzando su presencia fuera de Estados Unidos para compensar la desaceleración en algunos mercados domésticos.
De cara a 2026, el foco de la compañía pasa por optimizar costes, reforzar su posicionamiento internacional y mantener la disciplina financiera. En un entorno que seguirá marcado por la transición energética y la adaptación del sector a nuevas exigencias regulatorias y tecnológicas. Para Halliburton, el reto no solo está en recuperar niveles de rentabilidad. Sino en consolidar un modelo de crecimiento sostenible en un mercado cada vez más competitivo.
