IAG ha dado el paso y ha presentado formalmente una declaración de interés para participar en la privatización de TAP Air Portugal, aunque el grupo ha dejado claro que antes de plantear cualquier inversión “habría que abordar varias condiciones”.
La comunicación llega justo en la recta final de la primera fase del proceso, que concluye este sábado 22 de noviembre.
La matriz de Iberia, Vueling, British Airways, Aer Lingus y Level sostiene que “TAP tiene un potencial significativo dentro de IAG”, subrayando que su modelo descentralizado ofrece “márgenes líderes en el sector” y encaja con la intención del Gobierno portugués de proteger la compañía lusa.
En su mensaje, IAG recuerda que su historial demuestra que el grupo invierte para reforzar sus aerolíneas, lo que —según afirma— “beneficia a los clientes, los empleados, las economías locales y los accionistas”.
Detrás de TAP
El interés por TAP no es exclusivo de IAG. Esta semana, Air France-KLM y Grupo Lufthansa también han formalizado su intención de competir por la aerolínea portuguesa, lo que anticipa una pugna a tres bandas entre los grandes bloques de la aviación europea.
El plan de privatización diseñado por el Ejecutivo portugués contempla la venta de hasta un 44,9% del capital de TAP, mientras que un 5% se reservará a los trabajadores.
El proceso se ejecutará por etapas y esta primera consiste únicamente en que las aerolíneas aspirantes presenten su candidatura para ser evaluadas.
El Gobierno luso ha fijado requisitos estrictos: solo podrán competir aerolíneas o grupos con ingresos anuales superiores a 5.000 millones de euros.
Además, las propuestas se valorarán según diversos criterios estratégicos, pero hay condiciones que se consideran innegociables.
Entre ellas, mantener el ‘hub’ de Lisboa, proteger la red de rutas —especialmente hacia países de habla portuguesa— y comprometerse a ampliar la flota de TAP.

TAP Air Portugal