La herramienta elegida por IAG es SkyBreathe, una plataforma especializada en analizar datos operativos e identificar oportunidades para reducir el combustible empleado durante los vuelos. El sistema permite estudiar grandes volúmenes de información y ofrecer a las aerolíneas una visión más precisa sobre el rendimiento de cada operación.
Hasta ahora, las compañías del grupo utilizaban diferentes sistemas para realizar el seguimiento de sus iniciativas de eficiencia. La nueva plataforma introduce un marco común de análisis y elaboración de informes, facilitando la comparación de resultados y el intercambio de buenas prácticas entre las aerolíneas.
La implantación ya está en marcha en Aer Lingus, Iberia, LEVEL y Vueling. British Airways completará su incorporación durante los próximos meses, cerrando así el despliegue de la plataforma en las cinco principales compañías aéreas de IAG.
El grupo busca aprovechar su escala para extender las medidas que mejores resultados obtengan. Una pequeña reducción de consumo aplicada de manera constante a una flota superior a 600 aviones puede generar un ahorro relevante, especialmente en un momento marcado por la volatilidad de los precios energéticos.
La IA analiza vuelos, clima y rendimiento
SkyBreathe utiliza inteligencia artificial para combinar información procedente de distintas fuentes. Entre los datos analizados se encuentran los planes de vuelo, las condiciones meteorológicas y el rendimiento de las aeronaves.
A partir de esta información, la herramienta identifica posibles ineficiencias y ofrece datos que pueden ayudar a reducir el combustible consumido sin comprometer la seguridad. La plataforma no sustituye las decisiones operativas de pilotos y equipos técnicos, sino que aporta una base común para detectar oportunidades y evaluar los resultados de las medidas aplicadas.
Las aerolíneas de IAG ya cuentan con diferentes iniciativas dirigidas a mejorar la eficiencia. Entre ellas figuran la optimización de las rutas y los planes de vuelo, la reducción del uso de las unidades auxiliares de potencia cuando los aviones están estacionados y el rodaje con un número reducido de motores cuando las condiciones operativas lo permiten.
La diferencia estará ahora en la capacidad de medir estas actuaciones con los mismos criterios. Esto permitirá comprobar qué prácticas funcionan mejor, en qué rutas generan un mayor ahorro y cómo pueden trasladarse al resto de las compañías del grupo.
El combustible presiona las cuentas de IAG
La decisión llega en un momento en el que el combustible se ha convertido nuevamente en uno de los grandes desafíos financieros para el sector aéreo. Durante el primer semestre de 2026, IAG destinó cerca de 4.000 millones de euros al combustible, un 12,3% más que en el mismo periodo del año anterior.
Este incremento contribuyó a que el beneficio neto del grupo descendiera un 20,6%, hasta los 1.033 millones de euros. Aunque IAG ha utilizado coberturas y distintas medidas de contención para amortiguar el impacto, el coste del queroseno continúa siendo una de las partidas con mayor peso dentro de su estructura de gastos.
José Antonio Barrionuevo, director financiero y de sostenibilidad de IAG, ha destacado que la volatilidad de los precios refuerza la necesidad de mejorar la eficiencia en todas las áreas posibles. Según el directivo, disponer de información operativa más detallada permitirá identificar los ahorros con mayor rapidez y evitar consumos innecesarios.
Tecnología aplicada al negocio
La iniciativa muestra una aplicación de la inteligencia artificial alejada de los asistentes virtuales y centrada en uno de los principales costes del negocio aéreo. IAG utilizará la tecnología para transformar datos de vuelo en decisiones operativas más eficientes y extender los resultados entre todas sus compañías.
Para Alexandre Feray, fundador y consejero delegado de OpenAirlines, la escala de IAG permitirá alinear a sus aerolíneas bajo una metodología compartida. El objetivo es conseguir mejoras medibles y consolidar una gestión más coordinada del combustible.
Con esta plataforma, IAG convierte la inteligencia artificial en una herramienta directa para proteger márgenes, reducir emisiones y mejorar el funcionamiento de una flota que transporta anualmente a 122 millones de pasajeros.

















