Ibercaja advierte sobre inflación, pero descarta un escenario como 2022

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El riesgo de inflación en la zona euro vuelve a situarse bajo el foco de los analistas, aunque con matices. Ibercaja Gestión advierte que el principal peligro es un repunte derivado del encarecimiento del crudo y del gas por el conflicto en Irán.

Sin embargo, la entidad descarta un escenario similar al vivido en 2022, gracias a una combinación de factores estructurales y coyunturales.

Según su informe Radiografía de la inflación en la Zona Euro, el dato preliminar de marzo se situó en el 2,5% interanual, con una tasa mensual del 0,6%.

El avance fue inferior al 2,6% esperado por las grandes economías del bloque, gracias a la contribución más moderada de los países pequeños.

El componente energético fue el principal motor, con un IPC del 4,9%, aunque por debajo de lo anticipado, generando una “sorpresa a la baja” frente al consenso.

La inflación subyacente, por su parte, descendió al 2,3%, apoyada en la moderación de los servicios, cuya tasa se redujo al 3,2% interanual.

Las proyecciones de Ibercaja Gestión

Ibercaja prevé un repunte gradual en abril y mayo, condicionado a la estabilización geopolítica, y subraya que la situación actual difiere notablemente de 2022: el crecimiento previsto del PIB es hoy del 1,3%, el consumidor está más debilitado y las empresas tienen menos margen para trasladar costes.

El impacto energético es ahora menor gracias a la transición hacia renovables, que ya representan el 45% de la generación eléctrica europea.

Además, los tipos de interés del BCE operan en niveles neutrales, lo que hace “impensable” una subida extrema como la de 2022.

Esto limita el riesgo de inflación estructural, a pesar de que el mercado descuenta hasta tres subidas de tipos este año y ha elevado el ‘bund’ alemán por encima del 3%.

Ibercaja Gestión concluye que incluso un cierre prolongado del estrecho de Ormuz tendría un impacto limitado.

Los puntos de entrada actuales en renta fija siguen siendo atractivos, y la resolución del conflicto en el corto plazo sería positiva para los mercados.

En definitiva, la inflación europea enfrenta presiones puntuales, pero los fundamentos actuales permiten un escenario más controlado que hace cuatro años.

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