Iberdrola ata talento con acciones y ambición récord

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Iberdrola vuelve a jugar en clave de largo plazo. La compañía llevará a su próxima junta general de accionistas, prevista para el 29 de mayo, un nuevo plan de incentivos —bautizado como ‘LTIP Transformador 2026-2028’— que pone cifras claras sobre la mesa: hasta 20 millones de acciones para su cúpula directiva y perfiles clave del grupo.

El movimiento no es solo retributivo, es estratégico. El objetivo es alinear de forma directa la remuneración con la creación de valor sostenido, en un contexto donde la presión por mantener resultados récord ya no es una opción, sino una expectativa del mercado.

El plan estará dirigido a unas 400 personas, incluyendo a figuras clave como Ignacio Sánchez Galán y Pedro Azagra, además de directivos y profesionales considerados determinantes en la evolución del negocio. No se trata de un bonus inmediato, sino de un esquema diferido que se liquidará entre 2029 y 2031, condicionado al cumplimiento de objetivos exigentes.

Un incentivo de aproximadamente 0,30% del capital social

En términos de volumen, el incentivo equivale aproximadamente al 0,30% del capital social, con un valor que supera los 390 millones de euros a precios actuales. Una cifra potente, pero que cobra sentido al analizar las metas asociadas.

El principal KPI es claro: alcanzar un beneficio neto superior a los 7.600 millones de euros en 2028, lo que implica un salto de más del 40% respecto a planes anteriores. Pero no es el único indicador. El plan también mide la rentabilidad total para el accionista, tomando como referencia a los líderes del índice Euro Stoxx Utilities, donde Iberdrola aspira a posicionarse en el top 3.

A esto se suma otro elemento clave: mantener la solidez financiera, con objetivos concretos de rating crediticio fijados por agencias como Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch Ratings.

El paquete se completa con métricas vinculadas a sostenibilidad, competitividad y seguridad energética. Un enfoque cada vez más habitual en las grandes corporaciones, donde el rendimiento ya no se mide solo en números, sino también en impacto.

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