Iberdrola ha anunciado la adquisición del 80% del Grupo Caruna, el mayor operador de distribución eléctrica de Finlandia, en una operación valorada en aproximadamente 5.000 millones de euros, incluida la deuda. La transacción supone un nuevo paso en la estrategia internacional de la energética para reforzar su negocio de redes reguladas, considerado uno de los pilares de crecimiento del grupo.
El acuerdo contempla un desembolso de 2.014 millones de euros por parte de Iberdrola para adquirir la participación mayoritaria, a lo que se suma la asunción de 2.470 millones de euros de deuda financiera. Del importe de la compra, 1.014 millones se abonarán en el momento del cierre y los 1.000 millones restantes se pagarán de forma diferida durante los 30 meses posteriores.
La operación incluye las compañías Caruna Oy y Caruna Espoo Oy, que gestionan la mayor red de distribución eléctrica del país nórdico. En conjunto, ambas empresas cuentan con 740.000 puntos de suministro, abastecen a alrededor de 1,5 millones de habitantes y operan una infraestructura de 89.300 kilómetros de red, de la que cerca de dos tercios está soterrada.
¿Por qué es importante la adquisición del Grupo Caruna?
Con esta adquisición, Iberdrola incorpora un activo regulado con una base valorada en 2.536 millones de euros y una concesión de carácter perpetuo, reforzando su presencia en un mercado considerado de alta calidad crediticia y con un marco regulatorio estable. Finlandia, además, figura entre las economías con mayor potencial de crecimiento de la demanda eléctrica gracias al avance de la electrificación, el desarrollo de las energías renovables, los centros de datos y la transformación del transporte.
La energética española considera que la operación se alinea con los objetivos de su plan estratégico 2025-2028, centrado en aumentar el peso de las infraestructuras reguladas y generar flujos de caja estables a largo plazo. Actualmente, Caruna controla alrededor del 21% de los puntos de suministro del mercado finlandés, donde operan un total de 77 distribuidores.
El siguiente paso
El cierre de la transacción queda condicionado a la obtención de las correspondientes autorizaciones regulatorias, tanto en materia de inversiones extranjeras como de competencia por parte de la Comisión Europea. La compañía prevé completar el proceso entre finales de 2026 y el primer trimestre de 2027.
Con este movimiento, Iberdrola consolida su estrategia de expansión internacional en el negocio de las redes eléctricas, un segmento que la compañía considera clave para responder al creciente consumo de electricidad y a la transición hacia una economía más descarbonizada.