Iberdrola vuelve a mover ficha en el tablero energético europeo con una operación de calado: la compañía ha asegurado 700 millones de euros de financiación para impulsar el proyecto Eastern Green Link 4, una interconexión eléctrica submarina que unirá Inglaterra y Escocia.
El préstamo, concedido por el National Wealth Fund británico, refuerza el compromiso del grupo con la infraestructura energética estratégica en Reino Unido, uno de sus mercados clave. El objetivo del proyecto es claro: mejorar la seguridad del suministro y avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética, en un contexto donde la electrificación se ha convertido en prioridad nacional.
Optimizar el transporte de electricidad
La interconexión submarina permitirá optimizar el transporte de electricidad entre regiones, facilitando la integración de energías renovables y mejorando la eficiencia del sistema. En otras palabras, se trata de una infraestructura diseñada no solo para responder a las necesidades actuales, sino también para anticipar el modelo energético del futuro.
Este tipo de proyectos encajan dentro de la estrategia global de Iberdrola, centrada en redes, renovables y almacenamiento, tres pilares que están redefiniendo el sector energético. La inversión en redes de transmisión, especialmente en mercados avanzados como el británico, es clave para sostener el crecimiento de las energías limpias y garantizar la estabilidad del sistema.
Además, el respaldo institucional del fondo británico subraya la importancia de este proyecto dentro de los planes del país para cumplir sus objetivos de electrificación y transición energética. La colaboración público-privada se consolida así como un elemento esencial para desarrollar infraestructuras de gran escala.
Iberdrola no solo financia un proyecto, sino que refuerza su posición como actor clave en la transformación energética europea, apostando por conexiones que no solo unen territorios, sino también el presente con el futuro del sistema eléctrico.

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