Iberdrola encara los próximos años con un ambicioso plan de inversión de 43.000 millones de euros para el periodo 2026-2028, con el que busca consolidar su crecimiento en un contexto de aceleración de la electrificación de la economía.
La compañía anticipa que este esfuerzo inversor será clave para sostener su expansión y sus objetivos de beneficio, según adelantó Expansión.
En ese horizonte, el grupo prevé alcanzar un beneficio neto de 6.600 millones de euros en 2026 y elevarlo hasta 7.600 millones en 2028.
En conjunto, el presidente ejecutivo, Ignacio Galán, ha fijado una meta global: “Esperamos alcanzar un beneficio neto total de más de 21.000 millones en el período 2026-2028”.
Estas perspectivas llegan tras una junta de accionistas especialmente simbólica, celebrada en el año del 125 aniversario de la compañía.
Galán la ha calificado como la “más especial e importante” de las 25 que ha presidido en Iberdrola.
El respaldo del mercado ha sido amplio. La junta, con un quórum superior al 73,6%, ha aprobado todas las propuestas con una media del 98% de votos a favor, reflejando, según el directivo, “el sólido apoyo de los accionistas”.
El movimiento de Iberdrola
El ejercicio 2025 ha estado marcado por una inversión de 14.460 millones de euros, destinada a reforzar la electrificación y la autonomía energética.
Este esfuerzo se ha traducido en un beneficio neto de 6.285 millones de euros, un 12% más que el año anterior.
La evolución del grupo también se refleja en su dimensión bursátil, con una capitalización que ha superado los 135.000 millones de euros, once veces más que en 2001.
En paralelo, Iberdrola ha ampliado su base de activos hasta los 161.000 millones, consolidando su posición como una de las grandes energéticas globales.

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