Iberia está a punto de cerrar las negociaciones de su expediente de regulación de empleo (ERE) voluntario, que afectará a hasta 996 empleados, casi un 10% de su plantilla total de 10.568 trabajadores, según fuentes cercanas a las conversaciones. La propuesta de la compañía ofrece 35 días por año trabajado a los menores de 60 años que opten por salir, con un máximo de 30 mensualidades y un mínimo de una anualidad, superando con creces los mínimos legales.
El ERE afectará a 106 pilotos, 137 tripulantes de cabina (TCP) y 753 trabajadores de tierra, con condiciones adaptadas a cada colectivo. Para los trabajadores de tierra y pilotos se contempla el acceso a prejubilaciones desde los 61 años, mientras que los TCPs podrán acogerse a ellas desde los 58 años. La empresa garantiza hasta la jubilación ordinaria un 80% del salario regulador complementando la prestación por desempleo, y además abonará la cotización a la Seguridad Social mediante convenio especial.
Plan de Vuelo 2030
Las bajas voluntarias se han diseñado para acompañar el Plan de Vuelo 2030, con el objetivo de rejuvenecer y renovar perfiles dentro de la compañía. Las divisiones de tierra tendrán 305 salidas en mantenimiento, 243 en producción y 205 en corporativo. En el personal de vuelo, 106 pilotos y 137 TCPs dejarán la aerolínea. Iberia, en paralelo, planea recontratar alrededor de 1.000 trabajadores en los próximos cinco años para cubrir el crecimiento anual proyectado del 3-5% en producción.
El ERE llega en un momento financiero favorable: el resultado operativo de Iberia al cierre de 2025 fue de 1.313 millones de euros, con un margen del 16,2%, y la aerolínea invertirá 6.000 millones en el marco de su plan estratégico, incluyendo un aumento de flota de largo radio de 45 a 70 aviones. Esta maniobra permitirá a Iberia acercarse a competidores europeos como Air France, KLM o Lufthansa, consolidando su posición dentro del grupo IAG.

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