Los mercados han arrancado la semana con una sesión negra tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, que han elevado de forma abrupta los riesgos sobre el suministro de crudo y gas.
El petróleo llegó a dispararse casi un 13%, aunque posteriormente la subida se moderó.
En España, el Ibex 35 cae un 3% y deja atrás los 18.000 puntos, mientras el Euro Stoxx 50 pierde un 2% y Wall Street cede más de un 1%.
Los inversores, que ya estaban pendientes de los riesgos vinculados a la inteligencia artificial, ahora deben lidiar con la tensión en Oriente Próximo.
Los ataques iraníes a infraestructuras petroleras y bases militares han interrumpido la exportación de crudo y gas por el Golfo Pérsico, complicando la logística energética mundial.
La apertura de Wall Street mostró caídas de hasta 1,5% en el Nasdaq, aunque las pérdidas se moderaron después.
El sector turístico sufre especialmente, con retrocesos del 10% en empresas como Royal Caribbean, Norwegian Cruise y Carnival.
Consecuencias de la crisis en Irán
La clave sigue siendo el petróleo: por el estrecho de Ormuz circula el 20% del crudo y gas mundial, y más de 150 naves permanecen paralizadas.
El gas europeo, medido por el contrato TTF, se dispara un 40%, superando los 45 euros el megavatio.
En este entorno, los activos refugio ganan protagonismo: el oro sube un 2%, acercándose a los 5.400 dólares la onza, y el dólar se fortalece frente al euro y el yen, según analistas de ING.
Dentro del Ibex, solo Repsol y Naturgy logran subidas significativas, mientras Cellnex se beneficia de la inflación.
El resto del índice sufre fuertes caídas, con IAG retrocediendo hasta un 12% y bancos como Santander, Sabadell y Unicaja perdiendo más del 4%.
Los bonos suben ligeramente sus intereses ante la expectativa de mayor inflación y tipos elevados.
El transporte marítimo también se ve afectado. Las navieras evitan el estrecho de Ormuz y el canal de Suez, optando por rodeos más largos como el cabo de Buena Esperanza.
Esto genera retrasos, sobrecostes y un aumento de tarifas que podrían trasladarse a los consumidores.
Compañías como Maersk, MSC, CMA CGM y Hapag-Lloyd aplican recargos por riesgo de guerra y suspenden reservas de carga hacia Oriente Próximo.

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