La adquisición inicial se realizará mediante IndraMind, la unidad del grupo especializada en inteligencia artificial soberana, ciberseguridad y ciberdefensa. Con la compra del 30%, Indra se convertirá en accionista relevante de TRC, aunque la compañía madrileña mantendrá por el momento una mayoría de capital fuera del grupo.
El acuerdo incorpora un mecanismo para que Indra pueda ampliar su participación de manera progresiva hasta alcanzar el 100% en un plazo de dos años. Se trata de una opción incluida en la operación y no de una compra total ya ejecutada. Su materialización dependerá de las condiciones pactadas y de las decisiones que se adopten durante ese periodo.
La transacción tampoco está cerrada todavía. Antes deberá cumplir las condiciones suspensivas habituales en este tipo de operaciones y recibir las autorizaciones regulatorias correspondientes, incluida la aprobación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Indra no ha facilitado el precio acordado por el 30% ni una valoración total de TRC. La operación se presenta principalmente como un movimiento industrial destinado a reforzar las capacidades tecnológicas españolas en un ámbito considerado estratégico.
Más capacidades para IndraMind
La entrada en TRC permitirá a IndraMind complementar su oferta de ciberseguridad, especialmente en la protección de sistemas y redes de información. Ambas compañías ya cuentan con experiencia en proyectos destinados a administraciones públicas, infraestructuras críticas y organismos vinculados a la seguridad.
La propuesta de IndraMind abarca la identificación y prevención de riesgos, la detección de amenazas, la respuesta ante incidentes y la recuperación posterior. El grupo también dispone de soluciones vinculadas a la identidad digital y a la protección de entornos físicos y tecnológicos.
TRC aportará conocimientos y tecnología especializada en áreas que requieren elevados niveles de seguridad. La compañía trabaja en la protección de datos, fronteras, emergencias y redes críticas, además de desarrollar proyectos de ciberseguridad para los sectores de Defensa e Interior.
La combinación de estas capacidades busca crear una oferta más amplia, capaz de cubrir las diferentes fases de un incidente: desde el análisis preventivo hasta la respuesta operativa y la recuperación de los sistemas afectados.
Una firma española con más de 400 expertos
TRC es una compañía de capital íntegramente español con sede en Madrid. Al cierre de 2025, registró una facturación superior a 120 millones de euros y contaba con una plantilla formada por más de 400 profesionales especializados.
Su experiencia en sectores estratégicos convierte a la empresa en un activo relevante dentro del mercado nacional de ciberseguridad. Además, TRC ha participado en proyectos junto a grandes operadores tecnológicos, incluida la propia Indra.
Entre estos trabajos figura la prestación de servicios de ciberseguridad para entidades locales españolas mediante una unión temporal de empresas formada por Telefónica, Indra y TRC. El proyecto está dirigido a proteger los sistemas de miles de municipios, incluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
La firma también compite en grandes licitaciones relacionadas con la ciberseguridad de las Fuerzas Armadas, un área que ha ganado peso por el aumento de las amenazas híbridas y la digitalización de los sistemas de defensa.
Indra acelera su crecimiento tecnológico
La operación se produce en una etapa de expansión para Indra. El grupo cerró 2025 con 5.457 millones de euros de ingresos, presencia directa en 46 países y actividad comercial en más de 140 mercados.
Durante el primer semestre de 2026, la compañía elevó su facturación cerca de un 30%, hasta los 3.179 millones de euros. La ciberseguridad y la defensa forman parte de las áreas consideradas prioritarias dentro de su crecimiento.
Con la compra inicial del 30% de TRC, Indra refuerza su posición sin asumir todavía el control total. La opción para alcanzar el 100% dibuja una integración gradual que deberá superar primero los trámites regulatorios y cumplir las condiciones previstas en el acuerdo.
















