Las acciones de Indra vivieron este miércoles una jornada de euforia bursátil. A media sesión, los títulos se disparaban cerca de un 22%, hasta los 62,95 euros, tras conocerse que el beneficio neto creció un 57% en 2025, hasta 436 millones de euros.
El mercado no tardó en reaccionar. La tecnológica se colocó como el valor más alcista del Ibex, impulsada por unos resultados que no solo baten previsiones, sino que superan todos los objetivos fijados para el ejercicio.
La compañía cerró 2025 con ingresos un 13% superiores, apoyados en avances de doble dígito en Defensa, gestión de tráfico aéreo (ATM) y Movilidad.
El cuarto trimestre fue especialmente intenso, con un crecimiento interanual del 28% en ventas.
En términos operativos, el Ebitda aumentó un 17% y el Ebit un 18%, mientras que el margen sobre Ebit mejoró hasta el 9,5%, medio punto más que un año antes.
El balance de Indra
En el último trimestre, la rentabilidad escaló al 10,8%, reflejando una mayor eficiencia y mejor mix de negocio.
Uno de los datos más llamativos fue la contratación. La cartera neta se disparó un 139%, impulsada por un fuerte dinamismo en todos los segmentos, especialmente en Defensa.
Aquí destacan programas estratégicos como FCAS, Eurofighter o los sistemas de defensa aérea y espacial, que consolidan el posicionamiento internacional del grupo.
Con este punto de partida, Indra eleva el listón para 2026. La empresa anticipa ingresos superiores a 7.000 millones de euros, un Ebit por encima de 700 millones y un flujo de caja libre que superará los 375 millones. Son metas que, según la propia compañía, se sitúan “muy por encima” de lo previsto en su plan estratégico 2024-2026.
El buen momento también se trasladará al accionista. Indra abonará un dividendo de 0,30 euros por acción, un 20% más que el año anterior, con pago previsto el 9 de julio.

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