Ángel Escribano, presidente de Indra, lo tiene claro: la industria de defensa en España está atravesando un “punto de inflexión histórico”. Un contexto que la compañía quiere aprovechar para posicionarse como un actor clave en la provisión de “confianza tecnológica” tanto a nivel nacional como europeo.
El mensaje llega en un momento especialmente relevante para el sector, marcado por el aumento del gasto en defensa, la inestabilidad geopolítica y la creciente necesidad de autonomía estratégica en Europa. En este escenario, empresas como Indra buscan reforzar su papel no solo como proveedores, sino como socios tecnológicos capaces de garantizar seguridad y soberanía digital.
Una oportunidad única
Escribano subraya que este cambio de ciclo representa una oportunidad única para redefinir el posicionamiento de la compañía. El objetivo es claro: consolidarse como un referente en soluciones tecnológicas avanzadas aplicadas a defensa, desde sistemas de información hasta capacidades digitales críticas. En otras palabras, pasar de ser un actor relevante a convertirse en un pilar estratégico dentro del ecosistema europeo.
La clave está en la combinación de innovación tecnológica, capacidades industriales y alineación con las prioridades de defensa europeas. En un entorno donde la tecnología marca la diferencia —desde ciberseguridad hasta inteligencia artificial—, el concepto de “confianza tecnológica” gana peso como elemento diferencial frente a competidores globales.
Además, este impulso no solo responde a necesidades del presente, sino a una visión de largo plazo: construir una industria de defensa más robusta, integrada y preparada para los retos futuros. Para Indra, este momento no es solo una oportunidad de crecimiento, sino de reposicionamiento estratégico en un sector que está redefiniendo sus reglas.
En definitiva, la compañía se mueve en un tablero donde defensa y tecnología convergen, y donde el timing es clave. Y, según Escribano, ese momento es ahora.

RTVE