El banco neerlandés ING ha incrementado su presencia en el capital de Indra hasta alcanzar una participación del 5,315%, consolidándose como uno de los accionistas relevantes del grupo tecnológico y de defensa español en un momento clave para la compañía.
Según los registros remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la entidad financiera ha elevado ligeramente su posición desde el 5,179% anterior, en una participación que, a precios actuales de mercado, ronda los 464 millones de euros.
El movimiento se produce en plena reconfiguración accionarial y directiva de Indra, tras la reciente salida parcial de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y el relevo en la presidencia ejecutiva del grupo.
De acuerdo con la información comunicada al supervisor bursátil, los derechos de voto asociados directamente a acciones de Indra aumentaron hasta el 0,149%, frente al 0,13% previo, mientras que la exposición mediante instrumentos financieros permaneció estable.
En total, la posición de ING representa alrededor de 9,35 millones de derechos de voto sobre el capital de la compañía. Con las acciones cotizando este viernes cerca de los 49,55 euros por título, el valor estimado de la participación supera ampliamente los 460 millones de euros.
Creciente de los inversores institucionales
El interés creciente de los inversores institucionales coincide con el sólido comportamiento bursátil de Indra. La compañía acumula una subida del 2,5% en lo que va de año y un avance cercano al 68% interanual, impulsada por el fortalecimiento de su negocio de defensa, tecnología y digitalización.
La operación llega apenas unos días después de que EM&E vendiera un 14,3% del capital de Indra en una transacción valorada en aproximadamente 1.339 millones de euros, ejecutada a un precio de 53 euros por acción.
Ese movimiento accionarial estuvo acompañado además por la salida de Javier Escribano de la presidencia de la compañía, cargo que actualmente ocupa Ángel Simón, encargado de liderar la nueva etapa estratégica del grupo.
Los analistas interpretan el incremento de la participación de ING como una señal de confianza en la evolución futura de Indra, especialmente en un contexto de fuerte crecimiento del gasto en defensa y de expansión de proyectos tecnológicos vinculados a seguridad, inteligencia artificial e infraestructuras digitales.

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