InPost continúa acelerando su expansión europea mientras transforma su modelo logístico más allá de Polonia. El grupo cerró el primer semestre de 2026 con unos ingresos de 1.890,8 millones de euros, un 24% más, después de gestionar 740 millones de paquetes en todo el mundo, un incremento interanual del 23%. La expansión internacional, donde se incluye España, genera ya más de la mitad del negocio de la compañía.
El crecimiento de las ventas contrasta, sin embargo, con la evolución de la rentabilidad. El Ebitda ajustado alcanzó los 457,5 millones de euros, apenas un 0,3% más, debido en buena parte al elevado nivel de inversiones que InPost está realizando para ampliar y transformar sus operaciones internacionales.
Más de cuatro millones de paquetes al día en InPost
Los 740 millones de envíos gestionados entre enero y junio permiten dimensionar la escala que está alcanzando el grupo.
En términos medios, InPost procesó más de cuatro millones de paquetes diarios durante el primer semestre, mientras continúa ampliando una red que combina sus populares lockers, puntos de recogida y entregas tradicionales a domicilio.
La aceleración ya era visible a comienzos del ejercicio. Durante el primer trimestre, el grupo gestionó 359,2 millones de paquetes, un 32% más, y facturó 910,5 millones de euros, con un crecimiento del 31%.
El ritmo se ha moderado ligeramente durante el segundo trimestre, pero la compañía mantiene crecimientos de doble dígito y continúa ganando escala.
Más de 13.000 puntos en la Península Ibérica
InPost cuenta con una red superior a los 13.000 Punto Pack y Lockers en la Península Ibérica, que permite a los consumidores recoger o devolver pedidos sin depender de estar en casa cuando llega el repartidor.
InPost y Repsol, por ejemplo, han instalado ya más de 500 lockers en estaciones de servicio españolas dentro de una colaboración iniciada en 2022. Estas taquillas funcionan las 24 horas del día y los siete días de la semana, aprovechando la extensa red de estaciones de la energética para aumentar la cobertura tanto en zonas urbanas como rurales.
La lógica económica del modelo es sencilla: concentrar numerosos paquetes en un mismo punto puede reducir el número de desplazamientos necesarios para completar las entregas y evita repetir visitas cuando el destinatario no se encuentra en casa.
Crecer tiene un coste: el Ebitda se estanca
Mientras los ingresos semestrales aumentaron un 24%, el Ebitda ajustado apenas avanzó un 0,3%, hasta los 457,5 millones de euros. La compañía ya había mostrado esta presión durante el primer trimestre, cuando el Ebitda ajustado cayó un 4%, hasta los 212,7 millones, debido en parte a las inversiones necesarias para transformar el negocio británico después de integrar Yodel.
InPost está construyendo infraestructura, incorporando compañías y adaptando operaciones en varios mercados al mismo tiempo. Todo ello impulsa la facturación, pero también eleva los costes a corto plazo.
La consecuencia es que el grupo ha decidido rebajar su previsión de Ebitda ajustado para todo 2026.
Mantiene el doble dígito en ventas, pero rebaja previsiones de rentabilidad
InPost sigue esperando un crecimiento de doble dígito tanto en ingresos como en volumen de paquetes durante 2026 y confía en continuar ganando cuota de mercado en Europa gracias, especialmente, a sus operaciones internacionales. Pero ya no espera que el beneficio operativo acompañe ese crecimiento al mismo ritmo.
La nueva previsión contempla que el Ebitda ajustado disminuya en un porcentaje de un solo dígito durante el conjunto del ejercicio, principalmente como consecuencia de las inversiones relacionadas con la expansión y transformación internacional.
Los resultados dejan así una fotografía bastante clara: 1.890,8 millones de euros facturados, 740 millones de paquetes gestionados y un 54% de los ingresos procedentes ya de mercados internacionales.
InPost está creciendo rápidamente y España forma parte de esa apuesta gracias a la integración de Sending y una red ibérica que supera los 13.000 puntos. Pero esa expansión tiene un precio.
El gran reto para InPost ya no consiste únicamente en conseguir que cada vez más europeos recojan sus compras en un locker. Ahora tiene que demostrar que convertir esa red en una infraestructura logística continental puede hacer crecer los beneficios tan rápido como ya están creciendo los paquetes.

















