“Varios riesgos se están desplazando como si fueran placas tectónicas”. Con esta advertencia, el consejero delegado y presidente de JP Morgan, Jamie Dimon, acompañó la presentación de unos resultados trimestrales que volvieron a superar las expectativas del mercado.
El mayor banco de Estados Unidos elevó un 41% su beneficio en el segundo trimestre, aunque alertó sobre un escenario global marcado por incertidumbres geopolíticas, inflación y elevados déficits fiscales.
La entidad obtuvo unas ganancias netas de 21.155 millones de dólares, frente a los 14.987 millones registrados un año antes. La cifra también supera en un 28% los 16.494 millones de dólares obtenidos en el primer trimestre de 2026.
JP Morgan también batió las previsiones de los analistas, al alcanzar un beneficio por acción de 7,7 dólares, frente a los 5,85 dólares esperados por el consenso. La rentabilidad sobre el capital tangible ordinario (ROTCE) se situó en el 23%.
¿Cuál es el balance de JP Morgan?
Los ingresos ascendieron a 58.020 millones de dólares, un 27% más que hace un año. Los ingresos netos por intereses crecieron un 10%, hasta 25.600 millones, mientras que los ingresos no procedentes de intereses aumentaron un 45%, impulsados por la gestión de activos, la banca de inversión y la actividad en los mercados.
La división de Mercados incrementó sus ingresos un 35%, mientras que las comisiones de banca de inversión avanzaron un 30%, alcanzando su nivel más elevado desde 2021.
Pese a estos resultados, Dimon lanzó un mensaje de cautela. Afirmó que «varios riesgos que se están desplazando como si fueran placas tectónicas» amenazan el escenario económico, entre ellos las tensiones geopolíticas, la inflación persistente, los elevados déficits fiscales y las altas valoraciones de los activos.
El ejecutivo añadió que «no podemos predecir cómo evolucionarán» estas fuerzas y advirtió de que «podrían provocar importantes perturbaciones si cambian o entran en conflicto entre sí».
