Kutxabank da un paso relevante en su estrategia de financiación sostenible al respaldar el crecimiento de Basquevolt, una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas del ecosistema industrial español.
El banco ha concedido un aval de 4,9 millones de euros para apoyar su escalado industrial, en una operación que además inaugura el uso de garantías del Fondo Europeo de Inversiones (FEI).
El respaldo financiero permitirá a la compañía avanzar en la industrialización de baterías de nueva generación.
El objetivo es acelerar la producción de electrolitos para baterías en estado sólido, una tecnología considerada clave para el desarrollo del vehículo eléctrico y el almacenamiento energético del futuro.
Esta operación se enmarca en las ayudas del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado, destinadas a financiar inversiones industriales.
Con el aval de Kutxabank
El proyecto busca posicionar a Basquevolt en la vanguardia europea de la movilidad sostenible, en línea con los objetivos del Pacto Verde Europeo.
El impacto potencial va más allá del automóvil. La tecnología que desarrolla la empresa permitirá extender el almacenamiento energético a redes eléctricas, transporte pesado y dispositivos avanzados, ampliando su alcance en la transición energética.
Para Kutxabank, el acuerdo supone también un movimiento estratégico. La entidad podrá canalizar más de 200 millones de euros hacia la economía real, facilitando la inversión de pymes en sectores ligados a la innovación y la descarbonización.
Esta línea de financiación se apoya en fondos europeos Next Generation y en el Fondo de Resiliencia Autonómica.
El banco refuerza así su hoja de ruta. En su plan estratégico 2025-2027 prevé movilizar más de 10.000 millones en financiación sostenible, de los cuales ya ha ejecutado el 40%, con 4.000 millones comprometidos a cierre de 2025.
Basquevolt, por su parte, aspira a convertirse en un actor clave en Europa. Su tecnología de baterías de litio en estado sólido promete mayor seguridad, eficiencia y competitividad, factores decisivos en un mercado cada vez más exigente.
En un contexto de creciente competencia global, especialmente frente a Asia y Estados Unidos, iniciativas como esta refuerzan la capacidad industrial europea.
La alianza entre financiación y tecnología se perfila como un elemento decisivo para liderar la transición energética y asegurar la autonomía estratégica del continente.

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