La crisis de la leche infantil -que protagoniza Nestlé y Danone– por Bacillus cereus comienza a tener un efecto económico notable en los gigantes del sector.
Nestlé inició el 12 de diciembre el retiro de un lote de Nidina 1, pero los efectos ya se ven en más de 60 países, mientras que Danone amplió la medida a determinados lotes de leche de fórmula en Europa.
La reacción de los mercados ha sido inmediata. Las acciones de Danone cayeron más del 2,6% en la jornada del lunes, mientras que las de Nestlé retrocedieron menos del 1%.
Analistas de Barclays señalan que el impacto financiero de Nestlé será diez veces superior al de Danone, dado el alcance global de la retirada y la concentración de sus proveedores.
El coste de la retirada para Danone podría rondar los 100 millones de euros, aunque la diversificación de sus proveedores reduce el riesgo de desabastecimiento y permite mantener la producción estable. En contraste, Nestlé enfrenta un desafío logístico mayor al afectar a múltiples países y productos.
Nestlé y Danone en España
En España, Lactalis, filial de Nestlé, retiró los lotes Damira Natur 1 y 2 de 800 gramos, mientras que Danone ha limitado la retirada a mercados específicos europeos.
La empresa francesa insiste en que sus productos son seguros y que la acción responde a medidas preventivas.
El mercado de leche infantil muestra así su sensibilidad económica: un problema sanitario puede traducirse rápidamente en caídas bursátiles y costes millonarios.
Además, algunos analistas apuntan que la situación podría beneficiar a Danone en ciertos mercados, al permitirle ganar cuota frente a Nestlé y a competidores más pequeños.
