La desaceleración de la demanda de whisky en Estados Unidos está golpeando de lleno el valor de los millones de barriles que permanecen madurando en almacenes, un activo que durante años sirvió como garantía para obtener financiación.
Un reportaje de Bloomberg reseña que ahora, el exceso de oferta, la caída del consumo y el menor dinamismo de las exportaciones complican su valoración y presionan a destilerías y prestamistas.
El mercado enfrenta un escenario de sobreoferta mientras la demanda pierde fuerza tras la pandemia. A ello se suman los efectos de los aranceles sobre las exportaciones y cambios en los hábitos de consumo, impulsados por factores como los medicamentos para adelgazar y el cannabis legalizado.
¿Cómo impacta en la industria del whisky?
Este nuevo contexto ha provocado que el whisky en barrica deje de ser una garantía sólida para acceder al crédito.
Varias entidades financieras han tenido que asumir el control de destilerías tras impagos, encontrándose con activos difíciles de vender en un mercado saturado.
“Los productores más pequeños están sufriendo un duro golpe“, afirmó Thomas Mooney, antiguo director ejecutivo de House Spirits Distillery.
“El valor teórico de las barricas no importa realmente si no hay compradores“, añadió.
Los más afectados
Uno de los casos más representativos es el de Uncle Nearest. La compañía utilizó alrededor de 56.000 barriles como garantía de préstamos cercanos a los 100 millones de dólares.
Sin embargo, tras la intervención judicial, el administrador intentó vender 10.000 barricas a 1.000 dólares cada una y solo recibió una oferta por 1.000 unidades a 400 dólares cada una.
La diferencia entre el valor esperado por las compañías y el precio que el mercado está dispuesto a pagar se ha convertido en uno de los principales focos de conflicto. Mientras los propietarios defienden valoraciones superiores, los tribunales y los administradores toman como referencia las ofertas reales recibidas.
La presión también alcanza a otras destilerías. Desde 2024, más de 30 empresas del sector se han declarado en quiebra, mientras el número de destilerías artesanales activas en Estados Unidos ha descendido de 3.069 a 2.282 en apenas un año.

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