La gran empresa italiana mantiene sus principales críticas sobre el entorno empresarial español. La elevada presión fiscal y la regulación laboral vuelven a situarse, por tercer año consecutivo, como los factores peor valorados por las compañías transalpinas con presencia en España.
Así lo recoge el III Barómetro sobre clima y perspectivas de la inversión italiana en España, elaborado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) por encargo de la Cámara de Comercio e Industria Italiana para España. El estudio analiza la percepción de 62 empresas italianas implantadas en el país.
El informe señala que casi dos tercios de las compañías consultadas consideran que el nivel de presión fiscal es “alto” o “muy alto”, convirtiéndolo en una de las principales debilidades del mercado español.
¿Por qué la regulación laboral sigue siendo un problema para estas compañías?
La normativa laboral continúa siendo uno de los elementos que genera mayor incertidumbre entre los inversores italianos. El barómetro otorga a este ámbito una valoración de 2,8 puntos, una de las puntuaciones más bajas del análisis.
Las empresas muestran especial preocupación por los cambios relacionados con la reducción de la jornada laboral y la regulación de la subcontratación, cuestiones que consideran relevantes para sus costes operativos y su planificación empresarial.
Junto a la regulación laboral, el apoyo público a la investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) aparece también entre los aspectos menos valorados por las compañías encuestadas.
¿Cuál es ahora el principal riesgo para la actividad de las multinacionales italianas?
Aunque la fiscalidad y el mercado laboral son las principales preocupaciones estructurales, el mayor riesgo a corto plazo para las empresas italianas es la inestabilidad geopolítica internacional.
El 80% de las compañías consultadas considera que el actual escenario mundial es el factor que más puede afectar a su negocio durante los próximos meses. Esta cifra prácticamente duplica la registrada en la edición anterior del barómetro.
Las empresas apuntan como principales amenazas la prolongación del conflicto en Ucrania, las tensiones en Oriente Próximo y la incertidumbre relacionada con la política comercial internacional.
Además, un 45% de las compañías identifica la posible ruptura de las cadenas de suministro como otro de los grandes riesgos, debido al impacto de las tensiones internacionales sobre los costes logísticos y los plazos de entrega.
¿Ha perdido atractivo España como destino de inversión italiana?
Pese a las preocupaciones empresariales, España mantiene una posición estratégica para las compañías italianas. Italia continúa siendo uno de los principales inversores extranjeros en el país, mientras que España ocupa uno de los destinos prioritarios para la inversión directa italiana.
Sin embargo, los datos de 2025 reflejan una ralentización del ritmo inversor. Los flujos de inversión extranjera directa italiana hacia España se redujeron aproximadamente a la mitad, mientras que la inversión neta descendió hasta los 100 millones de euros.
El informe atribuye esta caída a un contexto de mayor prudencia inversora, menor número de grandes operaciones corporativas y un aumento de las desinversiones, que alcanzaron cerca de 400 millones de euros.
¿Qué sectores concentran la inversión italiana en España?
El sector energético continúa siendo el principal motor de la inversión italiana en España, con un volumen acumulado superior a los 30.800 millones de euros.
No obstante, el peso de otros sectores está creciendo, especialmente el financiero y el audiovisual, donde las empresas italianas han consolidado una presencia relevante.
En conjunto, el stock de inversión italiana superó los 46.700 millones de euros en 2024, representando alrededor del 7,7% del total de inversión extranjera acumulada en España.
Además, las compañías italianas generaban empleo directo para unos 126.000 trabajadores en territorio español, reforzando la importancia de esta relación económica bilateral.
¿Mantienen las empresas italianas planes de crecimiento en España?
A pesar de los obstáculos señalados, las perspectivas de futuro siguen siendo positivas. Más de siete de cada diez empresas italianas prevén aumentar su facturación y sus inversiones en España durante 2026.
Cerca de la mitad de las compañías encuestadas también contempla crear empleo en los próximos meses. Las nuevas inversiones estarán centradas principalmente en mejorar la productividad, impulsar la innovación y ampliar instalaciones.
Madrid, Andalucía y Cataluña aparecen como los territorios que concentrarán buena parte de estos nuevos proyectos.
El barómetro concluye que, aunque el entorno actual genera cautela, la inversión italiana en España mantiene un carácter estructural y sigue siendo una relación económica estratégica a largo plazo.

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